Después de casi una semana de haberse emitido el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, con el que Perú logró recuperar parte del mar peruano que estaba en posesión de Chile; y luego que el Estado peruano se acuerde de Tacna y ofrezca una “compensación” con proyectos de desarrollo porque no fue favorecida con la sentencia de la Corte de La Haya sobre el diferendo marítimo; el gobierno peruano aún no recuerda que tiene en abandono un pedacito de Perú en territorio chileno: el Chinchorro.
Un área de 126,000 metros cuadrados que se encuentra al ingreso de la ciudad de Arica, signada con la dirección de Santiago Arata N° 383, que año tras año, gobierno tras gobierno, sigue en completo abandono. Este pequeño Perú en Arica, la vecina ciudad de Tacna, fue tan olvidada que las autoridades chilenas, en el año 1996, la dividieron en dos.
Sí, al Chinchorro le cercenaron 29,000 metros cuadrados porque el municipio local, dentro de su Plan de Desarrollo Urbanístico, tenía considerada parte de la Carretera Panamericana, con lo que se construyó dos vías de doble carril separadas por un sardinel. Dejando así a un “Chinchorro” en el lado izquierdo, y a otro pequeño Chinchorro en el lado derecho.
VISITA. Diario Correo visitó en estos días todas las propiedades peruanas en Arica, donde comprobó lo que todas las autoridades políticas nacionales y tacneñas conocen: el abandono en el que se encuentra este territorio nacional, que fue comprado en 1926 por el Estado peruano para dar alojamiento y refugio a los tacneños que no aceptaron la nacionalidad chilena después de ocurrida la Guerra del Pacífico en 1879.
Este territorio peruano solo es un pampón cercado con material noble y que tiene un simple portón de metal. Las paredes del muro tienen pintas de grafitis, de lemas y frases, hasta propaganda política de ese país, que no tienen nada que ver con el Perú. Al interior se observa maderas viejas, como especie de palos, fierros, huellas de algún vehículo que ingresó hacia la zona del fondo, donde hay torreón con unos faros.
VIVIENDA. También hay una pequeña vivienda rústica que habitan las personas que hacen la labor de la guardianía, quienes, por mala suerte, no nos permitieron el ingreso ya que necesitábamos el permiso del Consulado General de Perú en Arica, tal como se lo requirieron a otros periodistas que en la semana de la emisión del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya visitaron la ciudad de la Lealtad a Chile.
En una breve conversación, sin que nos abran la puerta del Chinchorro, la encargada de cuidar este terreno nos contó que desde hace mucho tiempo no recibe la visita de autoridades peruanas. Aunque trató de indicar que posiblemente pudo haber llegado “gente” del Consulado cuando ella no estuvo, con el fin de supervisar o inspeccionar el estado de esta propiedad. En el interior del Chinchorro hay una vivienda rústica, donde residen los que cuidan el terreno peruano en Arica.