El concurso de los danzantes de shapish y orquestas, hoy se realiza en el plaza Independencia desde el mediodía. Un numeroso público arribó desde temprano hacia la heroica provincia de Chupaca que vibra de emoción con la elegancia de los danzantes y el paso guerrero de triunfo expresando toda la alegría de un pueblo.
Reconocidos estudiosos y destacados folcloristas de la región conforman el jurado calificador para determinar a los ganadores. Participan 28 pandillas, se tomará en cuenta la puntualidad, coreografía, autenticidad del vestuario, coreografía y otros.
Movidos únicamente por su fe, 28 conjuntos de shapish ponen énfasis en la procesión de cruces, participando con sus atractivas vestimentas en una colorida peregrinación por las calles Grau, Damaso Caballero, Bruno Terreros y María Flores de la provincia de Chupaca. Negros y devotos de cada barrio cargando su cruz sobre sus hombros, estuvieron escoltados por los guerreros guardianes y respectivas orquestas.
Previo a la peregrinación, los shapish dieron su testimonio de fe y amor a la Santísima Cruz de Mayo en solemne misa, celebrada por el reverendo padre Mario Vilcahuamán, cuya ceremonia se realizó en la plaza Independencia de Chupaca ante una gruesa cantidad de asistentes, devotos y público asistente.
DESFILE. Los shapish participaron en un atractivo desfile, que llenó de color, música y danza el perímetro de la plaza Independencia, donde los danzantes exhibieron buena disposición cívica y su baile guerrero, que empieza con la inmovilidad del danzante que luce las piernas abiertas y los brazos extendidos hacia el cielo, y luego se desplazan con movimientos peculiares para terminar con un huayno y zapateo, desprendiendo sendos aplausos de los asistentes.
BARRIOS. Culminado el desfile, las comparsas de shapish enfundados con sus atractivas vestimentas se dirigieron a sus barrios para bailar, pero en cada vivienda de los oferentes se detienen y cesa la música para que los pobladores les inviten bebidas refrescantes, lo que se conoce como las tradicionales 'paradas'.
Los guerreros aprovechan para quitarse la máscara y después de secarse el sudor con sus pañuelos, beben cerveza o chicha de jora que ofrece el devoto o buen vecino y luego colocarse nuevamente el mascarón y continuar danzando.