No hay nada que hacer, la fiesta de San Juan manda y no hay quien se oponga nisiquiera las inusuales lluvias prolongadas ni el descenso de la temperatura pudo con el ardor de la fiesta, la gente lo desafió todo y celebra a lo grande la festividad más importante de la Amazonía peruana.La festividad inició con un pasacalle en donde participaron distintas instituciones y colmó de color la ciudad de Tingo María que desde hace una semana vive con fervor la celebración. Chicos y grandes, todos con la misma alegría, acompañaron este extraordinario desfile que culminó en la Playa Tingo, como antesala a la escenificación de las fogatas de los Tulumayos-tribu que pobló esta zona hace muchos años.En la Playa Tingo los Hermanos Villacorta pusieron a bailar a los tingaleses y los visitantes, pasada la medianoche la “faraona de la cumbia”, Marisol, elevó la temperatura.Como estaba programado, a primera hora del día, se celebró la misa en honor al santo patrono de la fiesta, San Juan Bautista. El párroco Kiko Flores Stalaya resaltó el significado religioso de la festividad y recordó que ese santo fue precursor de Cristo. Luego, en hombros de las autoridades y fieles, la imagen de San Juan, recorrió las principales calles de la ciudad.La umsha-llamada también yunsa, cortamente o tumba palo- estaba ya plantada a un costado de la plaza de armas y las pandilladas comenzaron alegrando el día; niños, jóvenes, adultos y todos se confundieron en un solo sentimiento de alegría. Otra vez la lluvia no fue suficiente para calmar el desbordante regocijo.La noche de preparación de los juanes había culminado y los tingaleses, como los turistas nacionales e internacionales que llegaron a Tingo María, acamparon en las orillas de los ríos que cruza la ciudad.(Con información de Segio Madueño)