Un grupo de vecinos de Barranco acudió esta semana al Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento para expresar su desacuerdo con reactivar el antiguo funicular, y formuló observaciones al expediente técnico elaborado por la municipalidad distrital.
Tras enterarse del proyecto a través de los medios de comunicación, 42 residentes del pasaje Funicular y las calles Domeyer y Junín, donde se ubicará la estación de ese transporte, le presentaron una carta a la alcaldesa Jessica Vargas para expresarle sus preocupaciones y solicitaron una reunión con ella.
En el encuentro, Vargas insistió en la reactivación del funicular y les aseguró que no les iba a afectar, informó José Rodríguez, uno de los representantes de los vecinos.
CUESTIONAMIENTOS. “El estudio de impacto ambiental dice que no tendrá ningún efecto en la zona, pero no han tomado en cuenta el flujo de visitantes en la estación del pasaje Funicular y los vendedores ambulantes que atraerá”, dijo.
Por eso, los vecinos decidieron recurrir al Ministerio de Vivienda, a cuyos representantes les plantearon sus observaciones al expediente técnico del proyecto que se realiza en el marco del SNIP. Entre ellas, que los residentes de la zona no fueron consultados sobre la reactivación del funicular.
Otra es que la calle Domeyer es estrecha y sin salida, así como el pasaje Funicular, lo que dificultaría una evacuación de emergencia y generaría congestión vehicular.
Además, el ruido que provocaría el vagón del funicular, operado eléctricamente, y la gran afluencia de público, alterarían la tranquilidad de la zona.
Asimismo, que el vagón no llegaría hasta la playa, sino hasta el pie del acantilado. De allí se tendría que caminar por una rampa hasta el puente peatonal y, luego, bajar las escaleras hasta la playa.
Vecinos de Barranco cuestionan funicular
Argumentan que la calle donde estará ubicado el paradero es estrecha y sin salida en casos de emergencia.