Como si se tratara de una novela policial, Zósimo Carlos Mateo, empieza a relatarnos su experiencia con los muertos, dice que en casi veinte años a desviscerado a un promedio de ocho mil personal. De profesión, es técnico en embalsamamiento.
No se trata de Jack el Destripador, Carlos Mateo es uno de los hombres más experimentados y con mayor número participación en necropsias practicadas a cuanto muerto llegó a la morgue del Instituto de Medicina Legal del Ministerio Público de Huánuco.
Explica que para hacer una autopsia se debe tener sangre fría, ya que así pude hacer un buen trabajo que permite abrir el cuerpo del occiso sin dañar sus órganos para analizarlos y determinar científicamente las causas de su muerte. El protocolo de necropsia indica tres pasos: el primero es abrir la cabeza, luego el tórax y finalmente el abdomen, precisa.
Trabajó en el hospital Hermilio Valdizán, el Ministerio Público, la Unheval, actualmente está encargado del área de mantenimiento de cadáveres en la Universidad de Huánuco donde embalsama los cadáveres y plastifica los órganos para que puedan ser estudiados por los estudiantes de medicina.
¿En qué año empezaste a trabajar?
En 1995, tuve la oportunidad de trabajar junto a los médicos Mariano Tamayo, Carlos Bustamante y Juan Mota Rodríguez, profesionales y comprometidas con su trabajo.
¿Cómo te sientes en tu trabajo?
Cómodo, es como cualquier otro, si te gusta, lo haces. El común de las personas no está acostumbrado a esta labor. Requiere mucho profesionalismo. No es fácil abrir el cuerpo de un humano, mi labor junto al de los médicos legistas consiste en determinar saber qué paso con el occiso, por qué murió.
¿A cuántos cadáveres practicaste la necropsia?
Cerca de ocho mil, había momentos que al mes hacíamos cuarenta autopsias. En los años noventa morían civiles, policías y militares a causa del terrorismo. Asimismo, los muertos por accidente de tránsito, asesinados por el sicariato.
-Participó en la autopsia de diversas personalidades victimados en los últimos años, como el alcalde de Amarilis, César Martínez, del empresario Nelson Neyra, el esposo de la lideresa Violeta Garay, David Lino y otros.
Zósimo, el hombre que atendió a 8 mil muertos
Algunos cuerpos que pasaron por sus manos fueron de César Martínez, Nelson Neyra, Violeta Garay y Marzony Vásquez