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Álvarez Miranda: “En el LUM hay que reorganizarlo todo, del inicio al final”

Titular del Minjus señala que postura del museo no se condice con la realidad ni con la historia. Niega vínculo con carta que propone que pase al sector Justicia y aclara que el tema no es prioridad.
Ernesto Álvarez Miranda, ministro de Justicia y Derechos Humanos, también se desempeñó como primer ministro del gobierno de José Jerí. (Foto: Hugo Pérez /@photo.gec)

Stephany Curo

Actualizado el 23/08/2026, 06:00 a.m.

El ministro de Justicia y Derechos Humanos (MINJUSDH), Ernesto Álvarez Miranda, respondió sobre el revuelo que generó una carta ciudadana, hecha pública días atrás, en la que se sugerían cambios en la administración del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM).

En la misiva, se planteaba que la cartera de Justicia gestione el museo en lugar del Ministerio de Cultura, hoy liderada por el ministro Alberto Beingolea.

Álvarez Miranda dialogó con Correo al respecto. Aquí, reitera sus observaciones sobre el LUM –cuestionada constantemente por su “parcialización” al relatar la época terrorista que vivió el país–, y destacó que hacer falta “reorganizarlo todo” debido a que transmite una “postura que no coincide con la realidad”.

¿Hay alguna gestión en curso sobre el posible traslado del LUM a la cartera de Justicia como lo plantea una carta abierta?

No, ninguna. Yo no participé ni en la iniciativa, ni en la redacción, ni en el recuento de firmas de esa carta, ni como alguien dijo: que yo había “presionado” a la presidenta. Esa carta la hicieron personas –que conozco por mi profesión, por cierto– sin haber coordinado previamente conmigo, porque tampoco tenían por qué hacerlo.

¿No compartió la carta en redes sociales?

Sí, cuando enviaron la carta la retuiteé (en la red social X) porque era una muestra de apoyo a una iniciativa, pero a una respuesta que yo había dado antes, que en realidad tampoco se refería a eso. Un tema como ese (la administración del LUM), tan sensible, debería estar, a mi juicio, en (el sector de) derechos humanos. Pero, obviamente, no es una prioridad del gobierno ni nada por el estilo.

¿Qué observaciones tiene sobre el LUM para respaldar dicha iniciativa?

En principio, hay mucha gente que se siente afectada por la perspectiva con la que el LUM enfoca el fenómeno terrorista de los 80 y 90. Hay mucha gente que considera que no refleja la realidad.

Y ante eso, el sector de izquierda que hizo el LUM responde de una manera dogmática: “Tienes que creer en lo que hemos hecho o, si no, no eres demócrata”. Y esa es una postura cuasi religiosa. Es una postura en la que hay que tener fe, es decir, en lo que ellos han concebido; y no atreverse ni siquiera a ponerlo en discusión.

Esa es una postura antidemocrática, por cierto. En este momento podemos objetar incluso las sentencias del Tribunal Constitucional o del Poder Judicial. Los jueces pueden evaluar la constitucionalidad de las leyes del Congreso, pero los ciudadanos no podemos objetar el LUM. Esa es una postura que no corresponde propiamente a un Estado de Derecho.

¿Por qué cree que ese sector que menciona no se siente representado?

El tema principal es el siguiente. El LUM lo que transmite es que hubo una guerra entre grupos subversivos y militares y que quien sufrió las consecuencias de esa guerra ajena, fue el pueblo peruano.

Y esa postura no coincide con la realidad, con la historia que conocemos todos los peruanos. Los que hemos vivido esa época sabemos perfectamente que todo comienza con una decisión de un grupúsculo marxista de levantarse en armas, por ideología, no por necesidad política. Y comenzaron a matar policías, a bodegueros del interior del país, diciéndoles “capitalistas”.

Y así fue extendiéndose y, en esa refriega de dos décadas, las Fuerzas Armadas van aprendiendo sobre la marcha cómo combatir eficazmente este fenómeno, cuya estrategia exigía ocultarse entre la población. Es así como la responsabilidad del terrorismo recae propiamente en los terroristas, en los medios de comunicación que los toleraron y los justificaron; en parte de una izquierda que, cada vez que se atrapaba a uno de los líderes, corría firmas para que los liberaran. Y de eso hay varios ejemplos.

Obviamente, también hay cierta responsabilidad en algunos militares y policías. Otros, por ignorancia de cómo combatir realmente el terrorismo, cometieron excesos y barbaridades. Esos han sido juzgados en el Poder Judicial y están, muchos de ellos, pagando condenas a pesar de una edad avanzada. También a pesar de alguna polémica jurídica porque si bien es cierto algunos hechos constituyen actos de lesa humanidad, otros no.

¿Qué cambios hacen falta, en este caso? ¿Cuáles serían los primeros pasos hacia un cambio?

Básicamente, hay que reorganizarlo todo, desde el inicio hasta el final; desde un aspecto técnico, por cierto. Hay que evaluar cómo es que se va a mostrar la historia reciente del terrorismo a los escolares, a las nuevas generaciones que no lo han vivido y que, por cierto, lo han estudiado muy poco en el colegio.

La mayoría desconoce lo que ha pasado porque en los planes de estudio se les ha ocultado de manera maliciosa e interesada. Por tanto, hay que evaluar desde el inicio, desde la concepción misma, cómo es que se debe presentar el terrorismo y evitar que se fraccione la historia en pisos o en espacios determinados.

¿Siente que se invisibiliza al sector militar y policial que luchó contra el terrorismo?

Hay miles de policías y miembros de las Fuerzas Armadas que murieron o quedaron con serios problemas de movilidad como resultado del combate en defensa de la sociedad. Y ellos no fueron escuchados; tampoco fueron escuchados los familiares de estas víctimas, tanto las provocadas por el MRTA como por Sendero Luminoso.

Ellos no fueron escuchados y prácticamente se les ocultó. De lo que se trataba era, esencialmente, de resaltar los pocos episodios donde uniformados cometieron actos de barbarie, que sí existieron, por supuesto. Pero como también existieron actos de barbarie en Vietnam o prácticamente en el combate contra cualquier terrorismo.

Recuerden que todavía se discute cómo Alemania combatió a la Rote Armee Fraktion o cómo Italia combatió a las Brigadas Rojas. La lucha contra el terrorismo es una lucha muy dura porque el terrorista se oculta de manera cobarde entre la población civil y desde allí ataca.

Entonces, es muy difícil tener una precisión hacia quién combatir y a quién no. Pero, claro, hubo actos de barbarie, definitivamente; y esos la justicia peruana los ha condenado.

Pero el LUM destaca la “inclusión social” en su propio nombre, ¿qué opina al respecto?

Bueno, la inclusión social es un tema que políticamente responde a una tendencia ideológica. La inclusión no se lleva a cabo mezclada con la explicación del terrorismo.

La inclusión es transversal en todas las políticas públicas y no estoy seguro si tiene lugar en un museo que es específicamente para contar un episodio de la historia, un episodio, por cierto, cruel y sanguinario, que estuvo motivado por el marxismo-leninismo.

Tampoco se pueden contar problemas de infraestructura, marginación social y racial en un museo que tiene un propósito definido, que tiene que ser desarrollado de una manera técnica y estrictamente apegada a los hechos.

¿Ha dialogado con el ministro de Cultura, Alberto Beingolea, sobre este tema?

Sí, (pero) no hubo ningún debate. Hemos conversado con ocasión, precisamente, de la presentación del Gabinete y los dos hemos coincidido en que, primero, no es que hayamos peleado ni discutido; ni siquiera habíamos tocado el tema. Lo mío fue una respuesta a una pregunta en una entrevista.

Y lo suyo también fue una respuesta a una entrevista en la que le preguntaron y dijo: “Bueno, la verdad es que no hay nada”. Hasta el momento no hay ningún pedido, no hay nada, no hay ninguna solicitud de evaluar el tema. ¿Por qué? Porque estamos en otro tema, estamos en lo que es prioritario: seguridad, legislación delegada y preparación para el fenómeno El Niño (…).

No hubo conexión absoluta entre el ministro (de Cultura), el ministerio (de Justicia) y el grupo de ciudadanos que produjo este comunicado, que he leído ya con detenimiento, bastante moderado, por cierto.

¿Hay predisposición del ministro Beingolea para aceptar contribuciones sobre el LUM?

Tenemos que sentarnos a conversar sobre eso posiblemente a fin de año, cuando ya estemos enfrentando, ojalá con éxito, el Fenómeno El Niño (…). Cuando tengamos espacio para eso (lo haremos), ahora estamos en otros asuntos.

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Álvarez Miranda: “En el LUM hay que reorganizarlo todo, del inicio al final”

Titular del Minjus señala que postura del museo no se condice con la realidad ni con la historia. Niega vínculo con carta que propone que pase al sector Justicia y aclara que el tema no es prioridad.

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