¿Fuerza Popular tiene el juego perdido?

Analistas Benavente y Requena coinciden en que está mermada. Con 56 congresistas, bancada de Keiko perdería dos comisiones y la mayoría para aprobar leyes, censurar a ministros o mantener la presidencia del Congreso. Sin embargo, especialistas creen que su poder no es desdeñable, pero debe evitar nuevas fugas
¿Fuerza Popular tiene el juego perdido?

¿Fuerza Popular tiene el juego perdido?

13 de Enero del 2019 - 13:08 » Textos: Karina Valencia (klvalencia@grupoepensa.pe) » Fotos: Gerardo Marín

¿Fuerza Popular es una víctima de su propio juego? Voces expertas consultadas por Correo afirman que la postura de oposición, marcada en su mayoría por ataques hacia el Ejecutivo, la falta de liderazgo y de una agenda política clara, ha generado que el fujimorismo pase por una de sus crisis políticas más serias de todos los tiempos.

En los últimos días, la crisis se materializó con la salida de otros cinco integrantes de la bancada, inconformes por el papel que la agrupación ha tenido en los últimos tres años.

Durante este periodo, Fuerza Popular ha pasado de tener 73 a 56 congresistas; es decir, ha perdido cerca de un 25% del total de legisladores elegidos en el 2016 bajo la propuesta presidencial de Keiko Fujimori.

La salida de estos parlamentarios -entre los cuales se encuentra el actual presidente del Congreso, Daniel Salaverry- tendrá consecuencias. En principio, no alcanzarán los votos necesarios para aprobar -por sí solos- un proyecto de ley o censurar ministros. Además, perderían la presidencia en al menos 2 de las 13 comisiones que hoy encabezan.

Para Luis Benavente, director de Vox Populi Comunicación, FP no ha tenido un rumbo claro desde su inicio en el Congreso y según transcurrió el tiempo se ha visto inmerso “en un proceso de desgaste”, que se acentuó en los últimos meses con la prisión preventiva de Keiko y la anulación del indulto de Alberto Fujimori.

“FP no logró asumir un rol coherente de oposición básicamente porque consideraban que Pedro Pablo Kuczynski (PPK) y los medios (de comunicación) habían planeado un complot de quitarle a Keiko la presidencia”, afirma Benavente. “Un partido donde no hay liderazgo, no hay una agenda política, no hay un rol de oposición, no le veo mucha perspectiva”, agrega.

Por su parte, José Carlos Requena, socio de la consultora de análisis político 50+1, sostiene que, pese a que las idas y venidas en FP muestren “desorientación y poca claridad en el liderazgo”, aún no se puede considerar “descartado” el rol político de la agrupación en el Congreso.

“Al contar todavía con los votos, sin moverse, tienen cierto margen de maniobra. Creo que si las renuncias continúan -que es algo que no se puede ni debe descartar- la situación cambiaría; pero más allá de eso no podemos hablar de una fuerza que esté liquidada o totalmente descartada”, manifiesta.

¿DETONANTE? 

Requena asegura “que el punto de quiebre se da en el intento de vacancia” contra PPK, con la renuncia de Kenji Fujimori y el denominado grupo “Avengers”, con el cual se desnudan las diferencias que se fueron manifestando hasta llegar a la actualidad.

A ello -señala- se le deben sumar los problemas que FP ha tenido para presentarse a una Mesa Directiva sin el apoyo de otras bancadas.

“En la tercera Mesa Directiva que lanzan, lo tienen que hacer solos y con una holgura menor a la que habían mostrado para las gestiones de Luz Salgado y Luis Galarreta”, indica.

Benavente, por su parte, recuerda que las diferencias entre Kenji y Keiko se vislumbraron incluso antes, durante la campaña presidencial del 2016.

Entonces, “las cosas se tomaban un poco como si (Kenji) fuera un chico travieso” y no como una división partidaria; sin embargo, la postura del menor de los Fujimori de insistir en la búsqueda de la libertad de su padre fue una clara diferencia con las acciones que realizaba su hermana.

“No se ha visto una ruptura entre hermanos tan importante después de lo sucedido con Huáscar y Atahualpa, en los últimos años (...). Aparentemente ella quería que su padre siga en prisión y luego perdió ese objetivo, y no quedó como buena imagen de hija hacia su papá”, sostiene Benavente.

¿PÉRDIDA DE PODER?

La bancada “naranja” ha pasado de tener una mayoría absoluta a ser la primera minoría en el Congreso, seguida de Peruanos por el Kambio con 9 integrantes. Hoy ya no cuenta con los 66 votos necesarios para aprobar un proyecto de ley en el Pleno, censurar ministros o aprobar una cuestión de confianza; o tener más cercanía con los 87 que se requieren para una vacancia presidencial con adhesiones externas como la del Partido Aprista.

Tras una eventual reorganización en el Congreso, prevista para agosto de este año, la agrupación perdería 2 de las 13 comisiones que hoy preside; mientras que en la Comisión Permanente tendría que ceder 4 sitios.

“Si bien es importante mantener la proporcionalidad que ya cambia, con estas dos nuevas bancadas (Cambio 21 y Liberal) y una tercera que se forme, eso debe hacerse en el marco del Reglamento del Congreso”, precisa Requena.

El analista político sostiene que dicho escenario dará lugar a que FP “tenga una relación distinta a la que ha tenido con las otras bancadas”, donde ha primado “yo tengo los votos y en consecuencia puedo obstruir algunas cosas”.

“Esto va a tener que cambiar. La nueva realidad política es que (FP) ya no cuenta con los votos para imponer cosas, sino que va a tener que negociar las cosas que se vienen. Y ahí va a ser clave el rol de los congresistas más experimentados”, explica sobre la política de diálogo que tendría que llevar adelante la bancada con el resto de agrupaciones en el Legislativo.

Sobre este punto, Benavente destaca que la presencia de 56 legisladores “naranjas” “tampoco es poca cosa”, pues representa el 45% del total de legisladores, una cifra de importante de influencia. Señala, sí, que la bancada tendrá que mediar para evitar la fuga de más miembros y evitar que reste -incluso más- su poder en el Congreso.

“Hay la necesidad de que establezcan algunos acuerdos y consensos en el Congreso, porque ahora Fuerza Popular tiene un nuevo enemigo, que es Daniel Salaverry”, asevera.

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