Los dos primeros lugares de cara a la segunda vuelta presidencial, el próximo 7 de junio, parecen estar definidos: Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) ya alistan motores, al 97% de actas contabilizadas por la ONPE, para enfrentarse en dicho escenario.
Correo conversó al respecto con Lucas Ghersi. El analista político y constitucionalista evaluó las incidencias ocurridas en la primera vuelta y los retos que enfrentarán Fujimori y Sánchez en su intento por convencer al electorado para el balotaje.
El JNE está recibiendo muchas críticas por estos días, ¿cree que su grado de responsabilidad es comparable al de la ONPE?
El Jurado Nacional de Elecciones no está a cargo de la organización logística de la elección, es básicamente un tribunal de justicia encargado de aplicar la justicia electoral. Además, ha intentado buscar soluciones. La primera de ellas se dio cuando las mesas no abrieron: amplió el horario de votación y luego instaló las mesas que no habían abierto al día siguiente. Ha anunciado una auditoría del sistema de cómputo de la ONPE. El Jurado está intentando que la elección sea transparente. Obviamente, sus decisiones no le van a gustar a todos y habrá cuestionamientos. La gente está muy tensa, es natural.
En el plano político, ¿cómo evalúa la campaña del candidato Rafael López-Aliaga?
Había mucho optimismo en su campaña e incluso algunos decían que iba a ganar en primera vuelta. Hoy no está ni cerca de eso. Hay muchos distritos de Lima que eran su bastión, pero los ha ganado Keiko Fujimori. Es decir, López Aliaga ha ganado los distritos de Lima Centro, pero Lima Norte, Sur y Este, en los que se suponía que tenía mucha fuerza, los ha ganado Fujimori. Un factor importante es que Jorge Nieto ha sacado muchos votos en Lima que podría haberlos ganado López Aliaga. Es decir, es un candidato que no ha tenido las fuerzas que se pensaba. Creo que su público objetivo, su electorado potencial, no fue convencido al 100%. Si hubiera hecho un trabajo más persuasivo, de convencer más a la gente, muchos más lo hubiesen apoyado.
¿Qué otros factores interfirieron con su campaña?
Creo que hay varios. El primero es que al electorado de López-Aliaga no le gustó que promueva la censura del presidente José Jerí. Él fue la principal razón por la cual Jerí dejó la presidencia de la república y entró José Balcázar, que es de izquierda. Entonces, se vio a López-Aliaga como promoviendo que la izquierda tome el poder. Otro factor es que había una población que no estaba de repente convencida, que no le gustó su estilo y terminó optando por otras alternativas como Jorge Nieto o Keiko Fujimori. La realidad es que no unió al voto urbano. Por ejemplo, ha sacado más votos que en la elección pasada, pero no ha llegado a tener la cantidad de respaldo que tuvo Pedro Pablo Kuczynski.
En el escenario de la segunda vuelta, ¿qué estrategia debería tener Keiko? ¿El voto antifujimorista tiene la misma fuerza que en la campaña anterior?
El voto antifujimorista obviamente es muy potente, pero Keiko Fujimori está mucho más fuerte ahora que en la elección pasada. Ha tenido muchos más votos, ya no tiene restricciones a su libertad personal como en ese momento. Ella tiene que convencer al Perú que es la alternativa más seria, más democrática y lo mejor para el país. Creo que el fujimorismo tiene una gran ventaja: ser el único partido en el Perú que tiene fuerza tanto en la ciudad como en el área rural, y tanto en la costa, en la sierra como en la selva. El fujimorismo es el único partido con alcance nacional. Eso no lo tiene nadie.
¿Y la izquierda?
La izquierda es fuerte en el campo, pero en la ciudad es muy débil. Rafael López Aliaga es fuerte en la ciudad, pero en las provincias, en las regiones, no existe. En cambio, Keiko es la única que es fuerte en todos lados, que tiene una presencia a nivel nacional. La señora Fujimori tiene que construir un discurso de moderación y de unidad, de que ella puede entender el Perú y sanar las heridas que tiene el país, que está muy polarizado. También creo que es muy importante mirar lo que está pasando hoy en el JNE. Hay que mirar muy de cerca qué va a pasar porque si el Jurado no creyera que hay algo sospechoso, o raro, nunca habría emitido ese pronunciamiento. Tiene que haber algo que le llame la atención al JNE para que considere una medida de este tipo (de la auditoría). Tengamos paciencia y evitemos los excesos. Los plantones en las casas de las personas o llamar lo que está pasando un “golpe de Estado” no fortalece la democracia, sino que la debilita. Hay que estar vigilantes. La protesta es un derecho, pero hay que salir de forma pacífica. Tengamos prudencia.
¿Una posible reaparición de Kenji Fujimori en apoyo a la campaña de Fuerza Popular haría un cambio sustancial?
Sí, creo que tiene mucho carisma y que muchos peruanos le tienen algún grado de cariño. A Keiko le conviene mostrar esa imagen de unidad familiar. Ojalá se dé, yo creo que sería positivo que Kenji se integre a la campaña, pero obviamente tiene que haber, pues, voluntad para que se pueda llevar a cabo.
Sobre la candidatura de Roberto Sánchez, ¿qué tan sostenible resulta su distanciamiento de figuras como Antauro Humala?
Es poco creíble. Creo que Sánchez es una persona que no tiene carisma, es una persona apagada y el motor de su campaña en primera vuelta fue Antauro Humala. Es él quien tiene el carisma y la energía que moviliza a las personas de izquierda. Podría decir que, de alguna manera, se sentía que Antauro era más el candidato que Roberto Sánchez. Entonces, si Antauro sale a declarar y Roberto Sánchez sale a negarlo, y se produce un choque de trenes entre uno y el otro, eso va a afectar la candidatura de Sánchez.
¿Le funcionará este intento por distanciarse?
En realidad, suena paradójico, pero yo creo que a Roberto Sánchez no le conviene desligarse de Antauro. Él era el líder carismático de su campaña y el que ilusionaba al electorado (…). Ya Sánchez emitió un mensaje en Twitter (X) donde prácticamente deslinda de Antauro Humala por las declaraciones que dio sobre recuperar Arica y Tarapacá, y enfrentar a Chile. Está intentando deslindar porque se asusta un poco del radicalismo de Antauro. Por otro lado, Sánchez ha tenido un voto bajísimo en Lima, en las ciudades, incluso más bajo de lo que fue el voto a Pedro Castillo. Entonces, él está viendo de qué manera puede aumentar su intención de voto en el ámbito urbano. Seguramente intentará captar votos de los izquierdistas urbanos y más moderados.
Dadas las similitudes programáticas con la gestión de Castillo, ¿qué riesgos institucionales percibe ante un eventual gobierno de Sánchez?
Sánchez es una persona, creo yo, con mejor formación que Pedro Castillo, pero tiene un programa igualmente radical. El Congreso tiene un empate entre la izquierda y la derecha, y la fuerza de desempate va a ser el Partido del Buen Gobierno de Jorge Nieto. Esa va a ser la fuerza de desempate. Entonces, es difícil que Sánchez implemente un gobierno radical por las buenas. No podrá hacer nada radical por las buenas. Sánchez solo puede hacer radicalismo por las malas. El riesgo es que, en vez de jugar con las reglas del Estado de Derecho, se intente hacer una especie de golpe institucional como quiso hacer Pedro Castillo. O sea, el riesgo es el mismo. El riesgo es que la izquierda radical quiera imponer su modelo a la mala quebrando el orden constitucional. Ese es el miedo principal que existe.
Lucas Ghersi: “Sería positivo que Kenji se integre a la campaña de Keiko”
El especialista considera que la candidata de Fuerza Popular llega mejor posicionada a esta campaña y tiene al frente a un personaje tan radical como Pedro Castillo, que puede romper el orden constitucional.