Lima. Ahora sí. Esta vez no hubo ni un solo congresista que saque cara por Gustavo Espinoza Soto, quien ayer fue desaforado del Parlamento de la República e inhabilitado para ejercer toda función pública por los próximos dos años. Y es que ayer, como pocas veces, el pleno del Congreso votó de manera unánime y aprobó, con 75 votos a favor, ninguno en contra y cero abstenciones, la acusación constitucional contra Espinoza por haber infringido los artículos 38 y 44 de la Carta Magna. Como se recuerda, Espinoza es acusado de enviar correos electrónicos a por lo menos medio centenar de parlamentarios chilenos, los cuales contenían el video en que el general EP (r) del Ejército Edwin Donayre señalaba en una reunión privada que “chileno que entra, no sale; y si sale, sale en cajón; y si no hay suficientes cajones, saldrán en bolsas”. La denuncia fue realizada por Correo, que la publicó en su portada del 27 de noviembre del 2008. “ME ROBAN MI CURUL”. Sabiéndose perdido, Espinoza no pudo evitar perder los papeles al presentar sus descargos y a los gritos acusó al Congreso de pretender robarle su curul. “El país está viendo cómo me están robando ustedes la curul. La curul no les pertenece a ustedes, le pertenece a mi pueblo lambayecano”, afirmó exaltado. Minutos después, al ver cómo una a una las luces verdes del tablero electrónico se iban encendiendo, el rostro de Espinoza se fue transformando. Al escuchar el resultado final, el desaforado legislador dio un salto de su escaño y, con la Constitución en la mano derecha y el reglamento del Congreso en la izquierda, se acercó hasta la Mesa Directiva, conducida por la segunda vicepresidenta Cecilia Chacón, y gritó insistentemente: “¡Esto es una dictadura! ¡Esto es una corrupción! ¡Los corruptos se quedan!”. El reemplazante de Gustavo Espinoza será el chiclayano Martín Amado Rivas Texeira (40), abogado de profesión y militante del Partido Nacionalista.