Una burda estrategia de campaña ha decidido adoptar Roberto Sánchez, candidato presidencial de Juntos por el Perú, de cara a la segunda vuelta. El aliado del golpista expresidente Pedro Castillo, de quien fue ministro de Comercio Exterior y Turismo, continúa en su intento por desdecirse de las propuestas y banderas que, hasta hace no mucho, enarboló.
RETROCESO
Sánchez visitó ayer Chiclayo (Lambayeque) en el marco de un evento proselitista. No estuvo solo, lo acompañaron el exfiscal José Domingo Pérez y José Castillo, virtual senador y hermano del exdignatario.
Fueron las declaraciones de Sánchez, sin embargo, las que generaron interés. En diálogo con la prensa, afirmó: “Nosotros no promovemos políticas de expropiaciones. (…) La Constitución de 1979 dio autonomía al Banco Central de Reserva (BCR) y el consejo es que aseguremos su continuidad (de su titular)”. Luego, puntualizó: “Nada igual a Venezuela. (…) No vamos a estatizar nada. No promovemos políticas de expropiaciones”.
Estos comentarios no coinciden con lo esgrimido por el postulante en abril pasado. Después de la primera vuelta dijo que planea revisar los contratos tributarios con grandes empresas mineras. Además, su plan de gobierno indica que “Juntos por el Perú se alinea con los países latinoamericanos que marchan independientemente: Cuba, Brasil, (…) Venezuela y México”.
Además, se refería así al titular del BCR: “El oro, el litio, el gas, el petróleo es de todos los peruanos, no le pertenece a usted. Señor Julio Velarde, no nos representa. Nosotros, en nuestro primer día de gobierno, lo vamos a echar”.
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Roberto Sánchez y su “Operación maquillaje”
Expuso en Chiclayo su estrategia de “limpieza”.