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Sánchez extrajo votos de pobres engañados

Las zonas de los votos obtenidos por el candidato de Juntos por el Perú muestran un patrón: Allí los índices de desarrollo humano están alrededor de 0.550, el más bajo de acuerdo a la estadística revelada por el último informe del PNUD el año 2025

Andrea Pereyra

Actualizado el 26/04/2026, 07:00 a.m.

El pase de Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) a la segunda vuelta aún no se concreta de acuerdo a la última actualización de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que lo ubica con más de 23 mil votos de ventaja sobre Rafael López-Aliaga (Renovación Popular).

Sin embargo, lo que sí es incuestionable que el mapa de su votación revela mucho de a quiénes sedujo y que características tienes que han respaldado una propuesta que está lejos de ser la que más le conviene al país.

Este análisis toma como referencia el Índice de Desarrollo Humano (IDH) elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), un indicador que mide el nivel de desarrollo a partir de la esperanza de vida, la educación y el ingreso per cápita, entre otros.

En el caso del Perú, este índice alcanzó los 0.662 en el informe emitido por el PNUD el 2025. Cabe indicar que 0.80 es un nivel muy alto, 0.700 a 0.799 un nivel alto, 0.550 a 0.699 un nivel medio y por debajo de 0.550 un nivel bajo.

En detalle

Sánchez obtuvo victorias resonantes en regiones ubicadas en los niveles de IDH bajo (0.550 para abajo. Se trata de 85 provincias de 16 regiones que coinciden en muchos aspectos en cuanto a salud, educación y pobreza.

Hay regiones dentro de este rango como Huancavelica (IDH 0.54), con 335,142 habitantes; Huánuco (IDH 0.52), con 746,509; y Puno (IDH 0.53), con 1,208,802 habitantes. En esas zonas, el candidato no solo se impuso, sino que logró un dominio casi total en lamayoría de sus provincias.

Este patrón se repite en Cajamarca, con 1,447,707 habitantes, donde también ganó sus 13 provincias. La región tiene un IDH de 0.53.

A este bloque se suman regiones como Amazonas (IDH 0.55) y otras como Ayacucho (0.57) y Apurímac (0.58), que, aunque superan ligeramente el umbral de 0.550, se mantienen entre las más rezagadas del país.

En Amazonas, Sánchez obtuvo 57,617 votos, el 36,414%; en Ayacucho, 87,888 votos, 31,34%, y en Apurímac, 80,873 votos, 41,04%.

Educación

El patrón no solo responde a variables territoriales, sino también educativas. El voto por Sánchez se consolida en zonas donde el promedio de años de educación en el hogar bordea o es inferior a los 7-8 años, muy por debajo del promedio nacional de 9.45 años.

En efecto, sus victorias más contundentes se registran en regiones con bajos niveles de instrucción formal.

En Huánuco, donde ganó en 10 de 11 provincias, el promedio de años de educación es de 6.39 años. Allí, Sánchez obtuvo 96, 201 votos, con el 29.521%.

En Cajamarca, donde obtuvo un respaldo total, alcanza los 6.67 años.

La misma tendencia se observa en sus principales bastiones del sur: en Apurímac el promedio es de 6.98 años y en Huancavelica (donde Sánchez ganó con 71,625 votos y 43, 36%) es de 6.60 años.

En estas regiones, la población apenas supera el nivel primario o inicia el primer año de secundaria, lo que confirma la concentración de su apoyo en zonas con menor escolaridad formal.

El contraste es marcado en las zonas con mayor desarrollo urbano y educativo.

El candidato perdió en regiones donde la población tiene promedios de instrucción significativamente más altos, como Lima (11.17 años) y el Callao (10.91 años), donde se impusieron Rafael López-Aliaga y Keiko Fujimori (Fuerza Popular), respectivamente.

En estas jurisdicciones, los años de formación superan con creces el umbral de secundaria completa.

Este patrón también se repite a nivel provincial, incluso en departamentos donde Sánchez no logró la victoria.

En La Libertad, pese a perder la región, cuyo promedio de escolaridad es de 9.14 años, se impuso en la provincia de Julcán, donde este indicador cae a 7.41 años.

En Áncash, ganó en Antonio Raimondi, una provincia con apenas 5.98 años de educación promedio.

En Arequipa, aunque fue derrotado en una región con alta escolaridad (10.54 años), logró imponerse en provincias alejadas como La Unión, donde el promedio educativo es de 7.56 años.

Economía

Esta tendencia también se observa en el plano económico. El voto por Sánchez se concentra en provincias con los niveles más bajos de ingreso real per cápita del hogar en el país, lo que coincide con un mayor respaldo en zonas con mayores limitaciones económicas.

En regiones como Huancavelica, que registra el ingreso regional más bajo entre sus bastiones (S/496 mensuales por persona), el candidato ganó en todas sus provincias.

La misma tendencia se observa en Cajamarca, con un ingreso promedio regional de S/544.1, y en Apurímac, con S/716.8, donde también logró un dominio territorial absoluto.

Ayacucho se suma a este grupo. Allí, donde ganó en el 100% de sus provincias, el ingreso promedio es de S/586.8.

A nivel provincial, la brecha de pobreza se acentúa: en la provincia de Cangallo, el ingreso desciende hasta los S/436.8 mensuales por persona.

La diferencia es evidente frente a las zonas donde no logró imponerse. En Lima el ingreso promedio regional alcanza los S/1,196.1, en la mayoría de las regiones donde obtuvo la victoria los ingresos son significativamente menores, representando en casos como el de Puno o Huancavelica menos de la mitad de lo percibido en la capital.

Su respaldo también se extiende a otras regiones con ingresos rezagados frente a la costa central. En Puno (S/541.9), con una población de 1,208,802 habitantes, ganó en 11 de 13 provincias, mientras que en Amazonas (S/632.7) obtuvo la victoria en 6 de sus 7 provincias.

Agua

El acceso a agua y saneamiento también refuerza el patrón. Aunque el promedio nacional de acceso es de 80.8%, hay regiones den las que menos del 50% cuenta con este servicio.

Sánchez logró victorias en algunas zonas de Loreto, donde se impuso en provincias como Alto Amazonas (49.1%) y Datem del Marañón (9.5%).

El mapa de su votación coincide con zonas de alta exclusión hídrica. Según el informe, el 18.5% de los distritos del país (347 en total) tiene una cobertura menor al 50%, una situación que se repite en provincias de la sierra y la selva donde obtuvo un gran respaldo.

Del otro laso, Sánchez no logra grandes votaciones en zonas en las que el acceso al agua por red pública llega al 91.7% como Trujillo. Igual sucede en Lima (90.4%) y Callao (91.9%).

En paralelo, los logros de Sánchez se manifiestan en regiones como Puno, donde la esperanza de vida es de 74.93 años, mientras que en Amazonas llega a 75.32. Es decir, expectativa en comparación al promedio.

Opinión

Al respecto, la analista política Alexandra Ames señaló que aún es necesario reflexionar como país sobre la urgencia de cerrar las brechas de desigualdad.

“Hoy en día las políticas públicas que son nacionales no se implementan con la misma intensidad en todo el territorio”, advirtió en declaraciones a Correo.

En esa línea, sostuvo que resulta clave avanzar hacia una descentralización efectiva que permita a la ciudadanía en cada territorio percibir la presencia del Estado.

Sugirió por ello “generar una concertación, generar un diálogo que permita acercar esas diferencias electorales para construir una agenda nacional”.

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Roberto Sánchez

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