El dolor durante la menstruación puede ser una señal de alerta cuando es intenso o incapacitante. Especialistas advierten que podría tratarse de endometriosis, una condición que está presente en hasta el 50% de los casos de infertilidad.
“El dolor menstrual que incapacita no es normal y debe evaluarse”, señala el doctor Rodrigo Muñoz, especialista de la Clínica Anglo Americana.
Retraso en el diagnóstico agrava el problema
Uno de los principales desafíos de la endometriosis es que suele pasar desapercibida durante años.
Muchas mujeres normalizan los síntomas desde la adolescencia, lo que retrasa la detección y el inicio de tratamiento.
Las 5 señales de alerta de endometriosis
1. Dolor menstrual incapacitante
Cuando impide realizar actividades diarias como trabajar o estudiar.
2. Uso de analgésicos fuertes
Dolor que no mejora con medicamentos comunes o requiere atención de urgencia.
3. Dolor durante relaciones sexuales
La dispareunia es un síntoma frecuente asociado a esta enfermedad.
4. Dolor al orinar o evacuar durante la menstruación
Especialmente si ocurre en los días del periodo.
5. Dolor cada vez más frecuente
Cuando se extiende fuera del ciclo menstrual o se vuelve crónico.
Además, puede presentarse sangrado abundante, que en algunos casos deriva en anemia.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se basa en una evaluación clínica detallada y puede incluir:
- Ecografía especializada (mapeo de endometriosis)
- Resonancia magnética
El tratamiento suele ser multidisciplinario e incluye:
- Analgésicos
- Terapia hormonal
- Cirugía en casos necesarios
- Apoyo nutricional y psicológico
En casos de infertilidad, también existen alternativas como la reproducción asistida.
Importancia de buscar atención médica
Los especialistas enfatizan que el dolor menstrual intenso no debe normalizarse.
“Las mujeres no deben resignarse a vivir con dolor. Siempre hay alternativas para mejorar su calidad de vida”, concluye el especialista.
Dolor menstrual intenso puede alertar endometriosis, vinculada al 50% de casos de infertilidad
El diagnóstico temprano es clave para tratar esta enfermedad ginecológica que suele confundirse con molestias normales del ciclo.