Francisco condena con rigor minería ilegal que esclaviza al ser humano (VIDEO)

El Papa señaló que la trata de personas es en realidad “esclavitud”. También criticó las esterilizaciones forzadas y la cultura machista que no acepta el rol protagónico de la mujer

20 de Enero del 2018 - 07:53 » Textos: Juan Hidalgo » Fotos: Hugo Curotto

“He deseado mucho este encuentro, quise empezar por aquí la visita a Perú. Gracias por vuestra presencia y por ayudarnos a ver más de cerca, en vuestros rostros, el reflejo de esta tierra, de una variedad infinita y de una enorme riqueza biológica, cultural y espiritual”, con estas palabras el papa Francisco no solo elogió a la población amazónica, que por miles lo recibieron ayer, sino también a la región que le abrió sus puertas de par en par: Madre de Dios.

En medio de un gran fervor religioso, que se tradujo en una multitud que abarrotó las calles de Puerto Maldonado, el Sumo Pontífice llegó a dicha zona para encontrarse con su pueblo católico y derramar bendiciones.

El Santo Padre llegó aproximadamente a las 10 y 10 de la mañana, casi 20 minutos antes de la hora programada, y como ya se ha hecho una costumbre, apenas descendió del avión rompió el protocolo al recibir y abrazar a un grupo de niños que se acercó a saludarlo.

Casi de inmediato, y en el “papamóvil”, Francisco se dirigió al primer punto señalado en su agenda: el Coliseo Regional de Madre de Dios.

“Quienes no habitamos estas tierras, necesitamos de vuestra sabiduría y conocimientos para poder adentrarnos, sin destruir, en el tesoro que encierra esta región. Se hacen eco las palabras del Señor a Moisés: ‘Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa’”, resaltó casi al inicio de su intervención, lo que generó un fuerte aplauso de los asistentes.

Estas frases no fueron más que una introducción para el eje de su mensaje en su visita a la selva: velar por el cuidado de esta riquísima región.

“Probablemente, los pueblos amazónicos, originarios, nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora. La Amazonía es una tierra disputada desde varios frentes. Por una parte, el neoextractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que apuntan su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro y monocultivos agroindustriales; por otra parte, la amenaza contra sus territorios también viene de la perversión de ciertas políticas que promueven la conservación de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano; y en concreto, a ustedes, hermanos amazónicos”, exclamó.

Por ello, el papa Francisco exhortó a la población indígena, y a las autoridades en general, a romper con aquel paradigma histórico que considera a dichas tierras “como una despensa inagotable de los estados, sin tener en cuenta a sus habitantes”.

Como una muestra de respaldo, el llamado Vicario de Cristo destacó que se unirá al desafío de reafirmar una posición en defensa de la vida, de la tierra y de sus culturas.

DURA CONDENA

El Sumo Pontífice también criticó que dicha región sea blanco de la minería ilegal, que desencadena una gran contaminación.

Sin embargo, agregó que a esta “devastación” se suma aquella que representa la trata de personas, crimen vinculado a la “mano de obra esclava”.

De igual forma, condenó las esterilizaciones de mujeres, y más cuando estas se ejecutan de manera forzada y tienen como blanco a las poblaciones más vulnerables.

“Es necesario alzar la voz a la presión que organismos internacionales hacen sobre ciertos países para que promuevan políticas de reproducción esterilizantes. Estas se llevan de una manera más incisiva en las poblaciones aborígenes. Sabemos que se sigue promoviendo en ellas la esterilización de las mujeres, en ocasiones, con desconocimiento de ellas”, enfatizó.

Antes de retirarse del coliseo, Francisco saludó a cada uno de los pueblos originarios que se dieron cita en el lugar: shipibo-konibo, asháninka, bora, yanesha, kakinte, nahua, yaminahua, harakbut, ese eja, matsigenka, yines, madija, kukama kukamiria, kandozi, kiwchua, shawi, achuar, awajún y wampis, entre otras.

Asimismo, mencionó a los habitantes del ande que viajaron hasta Madre de Dios para verlo, así como a las comunidades procedentes de los departamentos de Cusco, Lambayeque y Apurímac, además de aquellas personas que llegaron desde Brasil, Bolivia y Ecuador.

El Sumo Pontífice también recibió diversos regalos -entre ellos una pintura del artista Brus Rubio, que incluía la figura del Papa rodeado de una representación de la cosmovisión amazónica- y saludó a Santiago Manuin, el líder awajún que terminó herido durante el Baguazo.

Antes de despedirse con un “tinkunakama” (“hasta pronto”, en quechua), Francisco agradeció a la concurrencia y volvió a pedir que recen por él.

CONTRA LA VIOLENCIA

Luego de su visita al coliseo regional, el Santo Padre se trasladó al Instituto Jorge Basadre, donde se reunió con la población en general y resaltó el “bellísimo nombre” de la región: Madre de Dios.

“Es doloroso constatar cómo hay algunos que quieren apagar esta certeza y volver a Madre de Dios una tierra anónima, sin hijos, una tierra infecunda, un lugar fácil de comercializar y explotar. Por eso, nos hace bien repetir en nuestras casas: ‘¡Esta no es tierra huérfana, es tierra de la madre!’”, remarcó.

Francisco también puso un especial énfasis en la conservación de las numerosas culturas amazónicas y reiteró que se debe evitar que los recursos se utilicen hasta gastarlos por completo y convertir, por ejemplo, los bosques y ríos en terrenos baldíos e inservibles.

“En varias ocasiones me he referido a la cultura del descarte, una cultura que no se conforma con excluir, como estábamos acostumbrados a ver, sino que avanzó silenciando, ignorando y desechando todo lo que no sirve a sus intereses. Pareciera que el consumismo alienante de algunos no logra dimensionar el sufrimiento asfixiante de otros. Es una cultura anónima, sin lazos y sin rostros”, lamentó.

Al abordar de nuevo el tema de la trata de personas, el Sumo Pontífice también condenó la violencia contra la mujer, una realidad que no solo es cotidiana en nuestra selva, sino en todo el país, y cuyo clamor de las víctimas -afirmó- llega hasta el cielo.

“Duele constatar cómo en esta tierra, que está bajo el amparo de la madre de Dios, tantas mujeres son tan desvaloradas, menospreciadas y expuestas a un sinfín de violencia. No podemos naturalizar la violencia, tomarla como algo natural. No, no se naturaliza la violencia hacia las mujeres sosteniendo una cultura machista que no asume el rol protagónico de la mujer dentro de nuestras comunidades”, subrayó.

También deploró que gran parte de las personas que migraron a la Amazonía solo “buscaban un techo, tierra y trabajo”, pero que terminaron alimentando industrias que depredaron la selva.

El papa Francisco refirió que muchos inmigrantes -a los que diferenció de los aborígenes- solo buscaban un futuro mejor para sí mismos y sus familias, por lo que dejaron atrás vidas humildes, pero dignas por la promesa de riquezas.

“Se basaron en el brillo prometedor de la extracción del oro, pero no olvidemos que el oro se puede convertir en un falso dios que exige sacrificios humanos. (…) Jesús decía que hay demonios que para expulsarlos se necesita mucha oración; este es uno de ellos”, advirtió.

“QUE VENGAN LOS NIÑOS”

Para terminar su periplo por la selva, el Papa visitó el hogar de niños El Principito, donde entre sonrisas departió con un grupo de niños, quienes actuaron y cantaron para él. “No podía marcharme de Puerto Maldonado sin venir a visitarlos”, resaltó.

El Santo Padre también exhortó a los niños a estudiar y a no ser “vagones de cola”, sino líderes que, además, conserven la cultura de sus familias y comunidades.

“El mundo los necesita a ustedes, jóvenes de los pueblos originarios, y los necesita tal y como son. ¡No se conformen con ser el vagón de cola de la sociedad, enganchados y dejándose llevar! Los necesitamos como motor, empujando”, los arengó.

Francisco, finalmente, recordó que los niños representan la esperanza de la humanidad y son las estrellas que iluminan el cielo.

“Escuchen a sus abuelos, valoren sus tradiciones, no frenen su curiosidad. Busquen sus raíces y, a la vez, abran los ojos a lo novedoso y hagan su propia síntesis. Devuélvanle al mundo lo que aprenden porque el mundo los necesita originales”, puntualizó.

BALCONAZO

En pie a las 7 y 30 de la mañana. De nuevo rompió el protocolo. Minutos después de las 7:30 a.m., el papa Francisco salió por el balcón de la Nunciatura, donde pernocta, para bendecir a los cientos de fieles que lo esperaban. “Les deseo un lindo día, con mucho trabajo, con mucho entusiasmo, yo voy a Puerto Maldonado, vuelvo a la tarde, les pido que me acompañen con la oración en este viaje”, solicitó.