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Juan Pablo Escobar “Yo he asumido la responsabilidad moral de los crímenes de mi padre”

Primogénito del máximo líder del cártel de Medellín visita Perú para presentar hoy su nueva entrega, Pablo Escobar. In fraganti, en la 22a Feria Internacional del Libro de Lima
Juan Pablo Escobar “Yo he asumido la responsabilidad moral de los crímenes de mi padre”

Juan Pablo Escobar “Yo he asumido la responsabilidad moral de los crímenes de mi padre”

23 de Julio del 2017 - 08:35 » Textos: Carlos Narciso » Fotos: Leandro Britto

Juan Pablo Escobar tuvo que cambiar legalmente de nombre para salvar su vida. Su padre, el narcotraficante colombiano Pablo Emilio Escobar Gaviria, generó mucho odio y resentimiento entre sus enemigos, quienes querían cobrar venganza por las atrocidades que cometió.

Veintitrés años después de la muerte del máximo líder del cártel de Medellín, Sebastián Marroquín, el nombre que Juan Pablo adoptó por seguridad, nos presenta un segundo libro titulado Pablo Escobar. In fraganti (Planeta, 2017), en el que narra detalles desconocidos de la vida de su progenitor y la relación que este tuvo con la CIA y la DEA y otros asuntos.

¿Por qué decidiste escarbar en la vida de tu padre? 

Esencialmente porque hay mucho interés por conocer su vida, pero también porque se han dicho muchas mentiras sobre su historia. Yo me comprometí a revelar las verdades nunca antes contadas sobre su vida y este libro muestra los tentáculos de la corrupción internacional que permitieron que mi padre fuera tan poderoso a nivel económico y militar, concretamente hablo de sus vínculos con la CIA y con la DEA para el tráfico de estupefacientes.

¿Cuál fue la relación de tu padre con la CIA y la DEA? 

Fue a través de Barry Seal, un agente de la CIA que después se convirtió en informante de la DEA. Sobre estas relaciones hay fotografías publicadas en mi libro que demuestran el vínculo entre uno y otro, las cuales también muestran el vínculo que tenían las autoridades nicaragüenses de aquel entonces con la CIA, con mi padre y con su socio Gonzalo Rodríguez Gacha, alias “El Mexicano”. Esas fotos demuestran cómo estos sectores estaban unidos a través de un dios común, el dios dinero.

¿Aparte de fotos pudiste obtener otras pruebas o testimonios? 

Hablé con el hijo de Barry Seal, con su viuda, y me reconcilié con Aaron Seal en la Ciudad de México el año pasado. Pudimos cotejar cada renglón de mis dichos y mis afirmaciones sobre la historia de su padre y este capítulo no solamente tiene su aval, sino que además ellos contribuyeron con información adicional que completó esta investigación. Hasta me dieron autorización para hacer uso de las fotografías que están aquí publicadas.

¿Por qué crees que tu padre se convirtió en narcotraficante y no siguió otro camino? 

Mi padre, lamentablemente, no tuvo la suficiente paciencia ni fe en su propia inteligencia como para saber que tenía las herramientas necesarias para ser un hombre exitoso en el camino del bien. Hizo varios intentos, quiso ser contador, abogado, pero las posibilidades económicas para él eran limitadas y su ambición era desmedida, por lo cual el factor del prohibicionismo le mostró la altísima rentabilidad que le garantizaba el negocio y por eso decidió ingresar a las filas del narcotráfico. Él declaró su desmedida ambición a sus amigos. Decía que, si los 30 años no tenía un millón de dólares, se pegaba un tiro. Desde entonces decidió avasallar a cualquiera que se cruzara en su camino para lograr esa gran fortuna que amasó y que después le terminó costando la vida.

¿Cuál crees que fue el peor error de tu padre? 

Sin duda, ingresar al narcotráfico fue un error, pero fue un error desde la óptica del prohibicionismo. El mayor error para él como persona, a nivel estratégico, fue querer ingresar en el mundo de la política, porque eso lo expuso públicamente al escrutinio.

¿Por qué no seguiste los pasos de tu padre? 

Yo pensaba que los iba a seguir, de hecho, por diez minutos pensé en ser Pablo Escobar 2.0; sin embargo, pude reflexionar a tiempo, pues fui muy consciente de la violencia que generó mi padre y del daño enorme que causó, lo cual también nos trajo unas consecuencia tremendas como su familia. Por ello no me atrevía a repetir la historia que él vivió, porque ya sabemos cómo comenzaron y cómo terminaron.

¿Qué nos puedes decir acerca de esta supuesta relación que hubo entre Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y tu padre?

En mi libro anterior, Pablo Escobar. Mi padre, editado en el año 2014 por la editorial Planeta, cuento cómo la DEA nos ofrece cuatro visas norteamericanas -para mi madre, mi hermana, novia y para mí- siempre y cuando mintiéramos escribiendo un libro donde digamos que yo había presenciado una llamada telefónica entre el señor Fujimori y mi padre, donde este supuestamente le agradecía por haber aportado un millón de dólares a su campaña; y en otro párrafo tenía que decir que había visto al señor Vladimiro Montesinos en la Hacienda Nápoles haciendo negocios de narcotráfico con mi padre. La necesidad que teníamos de tener esas visas en ese momento era enorme porque nuestras vidas estaban en peligro y ellos, me imagino, que ante las amenazas de muerte que veníamos sufriendo por el resto de cárteles de la droga, pues pensarían que iba a aceptarlo con tal de salvarnos y de viajar a los Estados Unidos. Pero no quisimos prestarnos a tener injerencia en asuntos internos de otros países, a sabiendas de que lo que nos estaban pidiendo era mentir. Como no accedimos, lo hizo mi tío Roberto, con quien no tengo ningún vínculo desde hace 23 años, en un libro titulado Mi hermano Pablo. Previo a este libro, mi tío dio una declaración pública en la revista Cambio 16 y una semana después el gobierno de Fujimori se cayó.

¿Estabas dispuesto a dar la vida por él? 

Sí, muchísimas veces, por el gran amor que tenía por él.

¿Hay secretos de tu padre que no puedes contar? 

Sí, pues me parece que todavía no estamos preparados en esta sociedad para digerirlos.

¿Cuál es la relación que tienes con la familia de tu padre? 

La relación es nula porque yo descubrí, y así lo revelo con claridad en mi primer libro, toda una traición familiar, donde hasta su propia madre y su hermano mayor, Roberto, y el resto de sus hermanos se aliaron con el cártel de Cali para combatirlo y para acabar con su vida para después repartirse entre ellos los bienes que quedaron, con lo cual la relación, pues, imagínate, te hace parecer que la historia de Caín y Abel parezca un cuento para niños.

Todavía debe haber gente que odia a tu padre y ve en ti una especie de reencarnación... 

Pues de pronto se pueden confundir por la papada y pueden pensar que soy él, pero la verdad es que mi actitud frente a la vida es muy diferente. Yo no represento una amenaza para nadie ni me he dedicado a cultivar el odio, sino todo lo contrario, mi acercamiento ha sido de mucho respeto y humildad a todas las víctimas y he asumido la responsabilidad moral de los actos criminales de mi padre para acercarme y pedirles perdón en su nombre, porque creo en la paz, creo en el diálogo, en la reconciliación y en el perdón como una herramienta sanadora que nos permita trascender estas historias. El buscar el perdón no significa buscar el olvido. Pues, justamente para evitar el olvido, he escrito estos libros, que son las memorias de los actos criminales más atroces en los que participó mi padre.

¿Por qué crees que la vida de tu padre llega a su fin? 

Creo que su ambición desmedida lo llevó al punto que lo llevó. A mi padre le quedaban dos opciones: o nos mataban a nosotros o aparecía muerto él. Y en su mayor acto de amor se dejó encontrar y se quitó la vida para que nosotros fuéramos liberados.