Temas

Semana Santa: “No tengo miedo, porque él va delante de mí...”

Una mujer arequipeña que ha recorrido el mundo llevando ayuda y solidaridad a personas necesitadas

Semana Santa: “No tengo miedo, porque él va delante de mí...”

Semana Santa: “No tengo miedo, porque él va delante de mí...”

15 de Abril del 2017 - 11:41 » Textos: María A. Cuadros » Fotos: Difusión

Así lo afirma la hermana Rosmary Apaza Herrera: Arequipeña, misionera comboniana, compositora y cantante. Estudio con las Esclavas del Sagrado Corazón y vino a su ciudad para celebrar 25 años de entrega a Dios, a través del servicio a los hermanos. Luego de Perú, partió a Carmerún, El Chad, Ecuador y hoy esta en Sicilia.

¿Cómo fue este tiempo? Han pasado los días y los años con mucha alegría. Cuando uno se encuentra bien y hace las cosas que le gusta, la vida pasa más rápido. Por eso estoy aquí, celebrándolo. Quiero hacer fiesta con mi pueblo.

¿Pensó en ser religiosa, cuando era de niña? Nunca, era terrible, mis papás lo decían siempre y no he cambiado, ahora las hermanas me dicen que soy “birikina”; traviesa en italiano.

¿Cómo siente el llamado a la vida religiosa? Iba a cumplir 15 años y en el año 1979 fui al I Congreso Misionero de tres días. Me eligieron como representante del colegio, no quería ir, porque además mi papá era muy celoso, pero me dejó participar. Lo pasé casi sin tomar en serio. Pero cuando los misioneros nos presentaron la realidad del mundo y de un poblado de Uganda me tocó mucho.

¿Por qué? Yo no sabía que tenía hermanos tan pobres. No salía de mi mundo: amigas, familia. No tenían escuela. El misionero llegaba una vez al año y yo a veces me hacía la dormida para no ir a misa. Me dolió mucho, sentí vergüenza.

¿Le dijo algo más Jesús? Esa noche nos dieron la oración del Padre nuestro de ricos y pobres. Me abrió los ojos y el corazón: tenía un padre común. Sentí en ellos a mis hermanos. Sentí que me importaban. El Padre nuestro marcó mi vida. En misa pensaba en esos rostros.

¿Qué le impresionó de Jesús? Conocí a ese Jesús histórico que pasó haciendo el bien, siempre junto a los pobres, perdonando y valorando a los humillados. Eso me pareció revolucionario y yo me sentía la revolucionaria más grande.

Y entonces… ¿Se hace revolucionaria? ¡Claro que sí, revolucionaria del amor! Él no se deja ganar en generosidad y es apasionado, cien veces más que yo, y si me lanzo de una montaña, él se lanza conmigo para que se realice esa obra.

¿Hizo muchas obras? Algunas y con mucha alegría. Comedores populares, vaso de leche, apertura de carreteras, dispensarios, lucha por los ríos limpios. Estuve amenazada de muerte y… nunca me mataron, porque él va delante de mí.

¿No sentía temor? La verdad que no, porque yo siento que Jesús que me ha llamado, Dios a quien sigo, es aquel que va delante, que no deja sus ovejas solas, sino que Él da la vida realmente. No tengo miedo.

Y hoy en Silicia: la Cosa Nostra! Prefiero decir la Casa Nuestra (sonrisas) Son bellísimas personas, estamos en una ONG, que les ayuda a los comerciantes a legalizar su trabajo.

Además es compositora y cantante. ¿Cuántas producciones tiene? Ya son cuatro discos compactos. Compuse mi primera canción a los quince años, producto de la oración.

¿Por qué cantar si ya hace tantas obras? Hay gente que me dice que cuando ha escuchado una canción mía le ha dado ganas de vivir. A esas personas me debo. Sentí que amaba al Señor y no sola. No se ama en solitario, sino en comunidad. Es alguien que se toca con rostros e historias.

Desayunos de Correo

Lo más leído