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Ubinas: el volcán que atemoriza a los pobladores (FOTOS Y VIDEO)

Comuneros creen que el volcán Ubinas pide una señorita como ofrenda para calmar fumarolas.

19 de Octubre del 2016 - 10:00 » Textos: Nelly Hancco » Fotos: Zintia Fernández

Desde las últimas semanas, para los pobladores del distrito de San Juan de Tarucani en Arequipa es ya habitual que el volcán Ubinas emita fumarolas o “fume su cigarro todos los días” como indican los comuneros, sin embargo, ello no quiere decir que no les provoque pánico.

El temor a que vuelvan las explosiones, las cenizas, el olor a azufre es de todos los días. Lourdes Álvarez lo sabe, pues su vivienda está ubicada en el anexo San Carlos Tite y es una de las más cercanas al Ubinas.

“Me da miedo que nuevamente explosione. Suena feo, !bum! dice y las cenizas llegan aquí”, contó.

Mientras que la pobladora del anexo de Chaclaya, Eleuteria Casani piensa que el macizo es más que una amenaza. “Para nosotros sería como un vecino peligroso, porque explosiona fuerte. El daño depende de la dirección del viento”, dijo.

OFRENDA. Para los adultos de la ciudad y según sus creencias ancestrales, el Ubinas es macho y necesita de una joven virgen como ofrenda. “Si le dan una señorita, entonces se calmará, como en el 2013”, dijo un hombre en el anexo de Salinas Huito.

En opinión del subprefecto Edgar Choque, estas creencias siempre existieron, sin embargo, no hay pruebas de que estos ritos hayan sido practicados por los hombres de antaño. “Según costumbres ancestrales, los abuelos y tatarabuelos, el volcán Ubinas necesita pagos, necesita una señorita virgen para calmar las fumarolas, no lo confirmo, pero son dichos”, expresó.

También aclaró que en opinión de los abuelos, el ritual sería una solución, pero la nueva generación ya no realiza pagos al agua, a la tierra y a los cerros, como lo hacían antiguamente.

Lejos de estas creencias, el volcán Ubinas volvió a amenazar desde setiembre de este año y se han registrado ya 3 explosiones. 

El director del Observatorio Vulcanológico del Ingemmet (OVI), Marco Rivera, informó que la actividad del coloso no ha cesado desde el año 2013.

Explicó que la actividad duró hasta finales del año 2015, porque a inicios del 2016, tanto las explosiones como la emisión de cenizas cesaron. Sin embargo, desde el mes pasado volvieron las expulsiones de vapor de agua, fumarolas y las 3 explosiones, cuyas cenizas alcanzaron 2 mil metros de altura.

EVACUACIÓN. Aquilino Álvarez Castro, habitante del anexo de San Carlos Tite, desde que tiene uso de razón convivió y creció junto al volcán Ubinas. El productor alpaquero, junto a sus 6 hijos , soporta los olores nauseabundos de “huevo podrido”, que emitió el cráter en la explosión del año 2006 y también del 2013.

Pese a su madurez y cercanía con el Ubinas, manifiesta que una nueva erupción le genera pánico y no solo porque las crías de sus alpacas volverían a morir debido al consumo del pasto contaminado, sino porque “arroje lava”.

Aunque el director del OVI, Marco Rivera, señala que el Ubinas no botará lava, porque la erupción es de tipo vulcaniana, es decir expulsa solo cenizas y rocas. Los pobladores como Aquilino Álvarez creen que en cualquier momento arrojará lava y fuego.

“¿Qué vamos a hacer?, este es nuestro sitio... ¿a dónde vamos a recurrir? Estamos acostumbrados al ganado, de eso vivimos, salvo que nos reubiquen definitivamente, entonces nos iríamos”, señala resignado a convivir con su vecino, al que le tiene mucho temor.

Los ciudadanos de Cancosani y San Carlos Tite, luego de la erupción del 2013, solicitaron la reubicación a las pampas de Hawai en Moquegua u otra zona en la región Arequipa, pero a la vez tienen desconfianza a ser trasladados por temor a que los terrenos y el agua sean insuficientes.

Si nos considerarían en riesgo como a los pobladores de Querapi (Moquegua), nos darían otro terreno, iríamos, pero no es tan fácil. El Gobierno Regional de Arequipa tiene que ver que en el lugar donde nos lleven haya agua”, expresó.

El subprefecto del distrito de San Juan de Tarucani, Edgar Choque, aseveró que tras una consulta realizada a los comuneros en asambleas, algunos mostraron su oposición a la reubicación por temor a la mortandad de los animales.

Recordó que durante la evacuación de los animales en el año 2013 hacia el anexo de Salinas Huito, se registró una alta mortandad de crías por la poca alimentación, falta de agua y el consumo de pasto contaminado (por cenizas).

Además, Choque refirió que de acuerdo al plan de contingencia del distrito, la evacuación de las familias y los camélidos, ante una erupción del macizo, es hacia Salinas Huito, localidad que está en el mismo distrito de San Juan de Tarucani.

El regidor del distrito, René Quispe, señala que en mayoría, los pobladores son adultos mayores . “Ellos no pueden evacuar con rapidez ante una erupción de mayor magnitud”, manifestó. 

Sin embargo, la municipalidad actualiza su plan de emergencia para facilitar el traslado de los ancianos, considerando que además, estos ciudadanos tienen ingresos económicos bajos, que dependen de la venta de la fibra de alpaca y el expendio de la carne.

PROTECCIÓN. La I.E. N° 400634 de Cancosani está cerca al vecino “peligroso” y Saúl Álvarez, junto a su docente Juan Toledo, saben que ante una explosión deben protegerse con el uso de las mascarillas y lentes.

Sí tenemos mascarillas, pero de todas formas tengo mucho miedo a que reviente de nuevo”, señala el niño de 9 años.

Las médicas del puesto de salud de San Juan de Tarucani, informaron que en el año 2013 recibieron pacientes con conjuntivitis debido al daño provocado por las cenizas. De igual forma, atendieron a niños y adultos con males diarreicos, ocasioandos por la contaminación.

  • 5 kilómetros a la redonda del cráter es la zona más afectada y está incluida San Carlos Tite
  • 1500 habitantes tiene el distrito rural de San Juan de Tarucani en sus 9 anexos.

Riesgo de quedar deshabitado

San Juan de Tarucani está a 3 horas de Arequipa y son cada vez más las personas que abandonan la zona rural.

En opinión del regidor, René Quispe, existe el riesgo de que los caseríos queden deshabitados, pues las nuevas generaciones tienen la tendencia de migrar a la ciudad urbana. Los habitantes que aún cuidan los camélidos son solo adultos mayores.

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