Ni bien aparecieron los jugadores comenzaron los insultos y las amenazas, siendo Víctor Cedrón y Christian Cueva los más cuestionados. Los ánimos se caldearon a tal punto que Cedrón terminó con la ceja rota tras recibir una fuerte golpiza por parte de los hinchas. El volante, ensangrentado, fue directo a poner la respectiva denuncia a la comisaría.
La policía llegó al lugar para resguardar a los jugadores, pero los mismo empleados del club impidieron que los efectivos ingresen al estadio, dificultando así su labor.

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