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​Educación para el Desarrollo

No basta con mejorar los insumos educativos, como la infraestructura o los sueldos

27 de Agosto del 2016 - 08:00 María Cecilia Villegas

Dentro de las medidas que el premier Zavala implementará están las relacionadas con el sector educación. En el Perú, hay 7.5 millones de alumnos en las escuelas públicas y alrededor de 340,000 maestros encargados de educarlos, formarlos, enriquecer su autoestima y permitirles soñar que tendrán la oportunidad de lograr lo que se propongan.

Uno de los problemas que enfrentamos es la falta de maestros bilingües que puedan hablarle a los niños en su lengua materna. Tampoco tenemos suficientes libros de texto en lenguas indígenas.

Un segundo factor que afecta el desarrollo cognitivo de los niños es la nutrición. Las zonas con mayor pobreza son las que presentan los resultados más débiles en relación con nutrición infantil. Así, la pobreza en Cajamarca llega al 52%, en Huancavelica 45%, Ayacucho 41% y Apurímac 39% (INEI). Es precisamente en esas regiones donde se concentra la desnutrición crónica infantil (DCI): 42% de los niños en Huancavelica sufre DCI, 35% en Cajamarca, 29% Apurímac y 28% en Ayacucho. Mientras que la anemia, relacionada con la falta de hierro, afecta a uno de cada tres niños de entre 6 meses y 5 años y su incidencia es mayor en los niños que viven en la sierra. En el Perú hay 1’025,524 niños menores de 5 con anemia (ENDES2014).

Como resultado, solo 44% de los alumnos entienden lo que leen y solo 26% pueden resolver problemas matemáticos (ECE 2014). En las zonas rurales es solo 17% y 13%, respectivamente. Si un niño no entiende lo que lee ni puede resolver un problema de matemáticas, se frustra y pierde el interés por aprender. Consecuencia de esto es la alta tasa de repetición y deserción. El 20% de niños (6-11) está en un grado inferior al que le corresponde. El 14% de adolescentes (13-18) ha abandonado el colegio. En 2011, solo 63.1% de jóvenes a los 18 años había terminado la secundaria. 41.6% en el área rural.

Una estrategia orientada a mejorar los resultados del sector debe incluir la articulación de programas dirigidos a mejorar la nutrición de niños y de madres gestantes, así como la salud materno-infantil. No basta con mejorar los insumos educativos, como la infraestructura o los sueldos. El Estado debe diseñar políticas articuladas y programas con metas comunes e intervenciones coordinadas y complementarias. Para ello se debe identificar los medios mediante los cuales sectores como educación, salud y el MIDIS, que ejecutan sus políticas de manera independiente, se conviertan en partícipes de políticas y programas comunes.

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