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Jaime Chincha

Jaime Chincha

El otro Sendero

​Sendero Luminoso está entre nosotros. Negarlo es de necios y hasta de tontos.

30 de Septiembre del 2016 - 01:26 Jaime Chincha

Sendero Luminoso está entre nosotros. Negarlo es de necios y hasta de tontos. Claro, no es el Sendero de los coches bomba con anfo y dinamita; no es el Sendero de los perros colgados, las masacres polpotianas y los muertos regados por las calles. Decir que Sendero es solo esa etapa, es justamente no conocerlo. Este es otro Sendero, pero con las mismas ideas.

Gracias a Correo nos hemos enterado que levantaron un mal llamado mausoleo, burlándose de casi todo el Estado peruano. Sendero actúa en la Asociación de Familiares de Presos Políticos y Víctimas de Genocidio (Afadevig), y el señor alcalde de Comas no tenía idea de su existencia cuando autorizó el panteón. Gracias a los Registros Públicos, tal Afadevig obtuvo partida registral y hasta se pudo haber inscrito en la Sunat. Sendero está allí, en Movadef y Fudepp. Al menos, el JNE no le permitió inscripción electoral a una de estas caretas de Sendero, el Fudepp.

No hay pues, como dicen algunos cándidos, un muerto al que se le pretende resucitar. Es, más bien, la reconstitución de Sendero, tal como lo indica el plan de construcción del partido, revelado hace un par de años con la operación Perseo. Sendero, bajo estas tres máscaras, quiere reivindicar el pensamiento Gonzalo; es decir, toda la barbarie acontecida en el Perú entre 1980 y el 2002.

Gracias, también a Correo, sabemos que Sendero está en San Marcos, contaminándola con una revista cargada de su nefasta ideología. Hay jóvenes que llaman “doctor” y “preso político” a Guzmán. El delito de apología del terrorismo debe actualizarse con urgencia. A estos se les combate con la ley.