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Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Por qué son importantes los gabinetes binacionales

Uno de los mayores dramas nacionales de nuestro país a lo largo de su vida republicana ha sido sin duda la vocación centralista

05 de Noviembre del 2016 - 08:40 Miguel Ángel Rodríguez Mackay

Uno de los mayores dramas nacionales de nuestro país a lo largo de su vida republicana ha sido sin duda la vocación centralista, donde las prioridades del Estado nación no estaban precisamente en el inmenso territorio nacional. Lima lo era todo y ese grave error histórico nos ha producido un mal que, es verdad, en la última década y media se ha buscado enmendar. El centralismo negó toda posibilidad a la política de fronteras vivas que es esencial para el desarrollo. Acercar el Estado y todo su tamaño hacia las zonas limítrofes para conocer la realidad del otro, siempre fue un enorme reto y ahora hacerlo es un gran paso que debe verse como política de Estado.

Acabamos de tener el gabinete binacional Perú-Ecuador en el mes de octubre, ayer lo fue con Bolivia, en Sucre, y en el mes de diciembre deberá serlo con Colombia. Todo lo anterior es bueno por varias razones. En primer lugar, se hace visible la presencia del Estado. La gente de los rincones de la patria se ven realmente identificadas con la autoridad nacional cuando esta llega hasta ellos. Nada como verlos en vivo y en directo. En términos de costos, la logística que demanda el traslado del jefe de Estado y su gabinete de ministros hasta las zonas de fronteras jamás serán equiparables a la rentabilidad político-social de sus resultados. Este tipo de reuniones, que suelen ser muy ejecutivas, supone la firma de un documento -Declaración Conjunta, por ejemplo- que será relevante no por la sola firma entre las autoridades, que sin duda, ya lo es, sino por sus resultados. Me explico. Luego del encuentro en que ambos presidentes y sus ministros llegan a consensos sobre acciones conjuntas que generalmente aborda asuntos comunes, lo realmente importante será el compromiso al que arriben y más todavía, el rigor de su cotejo al cabo de un año. Esto último es lo que hace serio este tipo de encuentros de alto nivel. Ahora tocaría ensancharlo. En lo inmediato: hacia Brasil.

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