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Víctor Lozano y la historia de un ponchoncito

Este libro de relatos rememora y reconstruye la vida de un niño llamado Toñito. Salir de su terruño para irse a la capital de la provincia es más que un cambio espacial. Es un cambio vital.
Este libro de relatos rememora y reconstruye la vida de un niño llamado Toñito. Salir de su terruño para irse a la capital de la provincia es más que un cambio espacial. Es un cambio vital.

CARLOS PÉREZ URRUTIA

Actualizado el 07/06/2025, 11:00 a.m.

Si bien la III Feria Internacional del Libro de La Libertad no ha alcanzado la magnitud que nos hubiese complacido, nos reconforta el hecho de estar realizándose, ¡a pesar de! Nos anima también la receptividad de la población y las invaluables oportunidades de encuentro intergeneracional que viene propiciando. Como digo, ¡a pesar de!, desde su inauguración vivimos una fiesta de la cultura. ¡Pequeña, pero fiesta, al fin y al cabo!

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Y en este marco, quiero destacar la diversidad de actividades en torno al libro y la pluralidad de géneros textuales y de campos del saber sobre los que se viene dialogando y reflexionando. A las presentaciones de obras literarias, se vienen sumando los encuentros en torno a textos históricos, ensayísticos, académicos, disciplinares, etc.

Participación plural

Por otra parte, las participaciones son igual de plurales. No solo son los habituales comentaristas o presentadores. También vemos a representantes de instituciones, a investigadores, estudiosos, editores, maestras, docentes universitarios y a jóvenes lectores compartiendo la mesa de diálogo o de presentación. Definitivamente, la diversidad y el encuentro intergeneracional constituyen las particularidades más destacables de esta III FIL La Libertad.

Pero no solo eso: organizar una Feria en homenaje a uno de nuestros más grandes escritores ha sido más que un acierto. Ciro Alegría representa la voz literaria que reivindica al poblador andino como sujeto histórico y cultural. Su principal legado es haber incorporado el imaginario popular, la oralidad y el paisaje del mundo rural en una literatura de fuerte contenido social. Con ello, no solo denunció las injusticias estructurales, sino que también dejó un testimonio ético y estético de la identidad andina.

Y justamente porque Ciro Alegría representa esta voz, en el presente texto deseo destacar la valía de incluir la presentación de libros de autores del ande liberteño. Uno de ellos es Victor Lozano Castillo, de la provincia de Julcán, quien tendrá la oportunidad de compartir con los asistentes su segunda publicación: TOÑITO, LA HISTORIA DE UN PONCHONCITO.

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La historia de Toñito

Este libro, de corte autobiográfico, “es la emocionante historia de un niño campesino de Pampán, quien se traslada a Julcán (la capital de la provincia del mismo nombre) para continuar sus estudios secundarios”. Ese traslado, aparentemente natural, tiene implicancias significativas en la vida del protagonista. Debe cambiar su indumentaria e integrarse a un nuevo mundo: nuevos espacios, nuevas interacciones, nuevas vivencias, nuevos sueños…

Y lo más trascendente: ¡el descubrimiento del amor! Toñito se enamora de Shelo y vive “una historia llena de aventuras, anécdotas, ilusiones y desilusiones”. Y es que salir de su “pequeño mundo” le cambia la vida a cualquier ser humano. ¡Y más, a un niño!

Este libro de relatos rememora y reconstruye la vida del niño Toñito, desde la voz de su autor. Criado en Pampán (un cálido vallecito de la provincia de Julcán), debe abandonar la calidez del terruño familiar para someterse al insoportable frío de la capital de la provincia. Ese cambio no solo es espacial. Es un cambio que trastoca sus fibras más íntimas y que gatilla el derrotero de su vida futura.

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Los despertares

Toñito no solo debe cambiar los llanques por zapatos. También debe sustituir el polo por el poncho que le hizo la abuela. También debe nutrirse de un nuevo entorno y ampliar su mundo social y cultural. Entre estas experiencias vitales, cobra especial importancia el despertar de la sexualidad. Las insinuaciones, la lectura de las miradas, los primeros encuentros, los juegos y los requiebros representan el tránsito hacia el mundo del amor y, con este paso, toda la complejidad de la vida emocional, sentimental y social.

Pero, a la par de la narración de estas vivencias, Víctor Lozano Castillo nos comparte pinceladas geográficas, climáticas y culturales que hacen amena y muy ilustrativa la lectura. El habla, la forma de vestir, las costumbres, las creencias de los pobladores son algunos ejemplos de ello. Y, especialmente, la religiosidad: la arraigada idea del castigo divino.

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Imaginario popular

El imaginario popular cumple, en este libro, un papel vital. Al integrar expresiones locales, curiosas anécdotas, creencias compartidas, saberes tradicionales y particulares modos de hablar, la historia se robustece: deja de ser únicamente la historia de un individuo y se convierte en un reflejo de la comunidad.

A esta riqueza se suma el entorno geográfico, social y cultural, que moldea tanto las vivencias como la manera de recordarlas y contarlas. Las imágenes del pueblo, de las fiestas o de las faenas no solo enmarcan la experiencia; la dotan de identidad.

Dice el escritor Lucio “Mochero” Vásquez que TOÑITO, LA HISTORIA DE UN LLANCONCITO “recoge el alma de las personas, el hablar de los ríos, el cantar de nuestras avecillas, el olor de las hierbas (…), pero también recoge el eco de nuestras voces que retumban en las cumbres y montañas”. Yo confirmo y lo reafirmo.

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