Una situación que genera preocupación y alarma se vive en el Terminal Pesquero Artesanal “José Olaya Balandra” del distrito de San Andrés, en la provincia de Pisco, donde la infraestructura presenta un avanzado estado de deterioro que podría derivar en un colapso en cualquier momento.
A pesar de que este problema ha sido denunciado en reiteradas oportunidades por pescadores y dirigentes del sector, las advertencias parecen no haber sido escuchadas y el caso continúa sin recibir la atención urgente que demanda, mientras el paso del tiempo sigue debilitando cada vez más la estructura del muelle.
Múltiples daños
Este terminal pesquero es el único punto de desembarque y zarpe para los pescadores artesanales de San Andrés, quienes diariamente llegan al lugar para descargar sus productos así como tambien para iniciar una faena para continuar con su jornada laboral. Sin embargo, la actividad que debería desarrollarse con normalidad se realiza hoy bajo una permanente sensación de peligro.
Los hombres de mar trabajan con la incertidumbre de que en cualquier momento parte de la plataforma pueda ceder, situación que no solo pondría en riesgo sus herramientas de trabajo, sino también la vida de quienes dependen de esta infraestructura para subsistir.
La preocupación se ha incrementado aún más en las últimas semanas debido a los constantes oleajes anómalos registrados en el litoral del sur del país, fenómeno que incluso ha provocado el cierre preventivo de diversos muelles. En el caso del terminal de San Andrés, la situación resulta aún más crítica debido a que la infraestructura cuenta con más de 40 años de antigüedad, y según señalan los propios pescadores, no habría recibido un mantenimiento estructural adecuado en sus cimientos durante décadas, lo que hoy se evidencia en grietas, hundimientos y un progresivo debilitamiento de su base.
Actualmente, parte del terminal se encuentra acordonado como medida preventiva, ya que algunos sectores presentan riesgo evidente para quienes transitan por la zona. A simple vista se pueden observar señales de corrosión, presencia de moho y daños estructurales que evidencian el desgaste acumulado por los años y la exposición permanente al mar.
En tanto, los pescadores observan con impotencia cómo el deterioro avanza lentamente, temiendo que el colapso de la plataforma pueda ocurrir en cualquier momento y desencadenar una tragedia que cobre vidas humanas.
Pese a que se conoce de la existencia de proyectos que permanecen pendientes en entidades como FONDEPES y el Ministerio de la Producción, hasta la fecha no se ha visto un avance concreto ni un pronunciamiento firme de las autoridades responsables.
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Pisco: terminal pesquero artesanal está al borde del colapso en San Andrés
Se evidencia grietas, hundimientos y un progresivo debilitamiento de su base