El amor siempre ha sido motivo de las expresiones más hondas en la creación humana. Y de ello da cuenta la poesía. ¿Quién no ha leído o escuchado algún poema de Gustavo Adolfo Bécquer o de Pablo Neruda? ¿Quién no se ha sentido identificado con la desolación en los versos de José Angel Buesa? ¿O quién, en alguna etapa de su vida, no se ha desgarrado el alma con el poema “Nocturno a Rosario”, del poeta mexicano Manuel Acuña?
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Así como el amor, la poesía discurre junto a los devenires de la vida. Es un polifónico canto a la intimidad. Casi siempre, constituye un clamor o un intento de liberación, a través de las palabras.
En este intento se enmarca BAJO LA NOCHE DE MIS PÁRPADOS, poemario publicado el 2021 por el escritor trujillano Cristian Moreno Sevillano, bajo el sello de Casa Nuestra Editores.
Treinta poemas escritos en prosa lo conforman. Para su autor, escribir así le permite plasmar con más libertad sus emociones y explayarse sin los límites de los cánones. “Además, para mí es un estilo que con los años he ido madurando y con el que me siento más libre”, nos dice.
Pero no solo es un asunto de estilo. En “Bajo la noche de mis párpados”, el yo poético exterioriza su estado de soledad y de melancolía: “Mañana caminaré con la nostalgia tomada de la mano porque ella ocupará tu lugar y el corazón será un estorbo dentro de mi pecho porque ya no tendré tu corazón para anidarme…”.
Pero, al mismo tiempo, expresa su férrea voluntad o necesidad de continuar fundido a ese amor inasible: “Para cuando vuelvas, voy a amarte sin inviernos, sin sequías, sin abismos, voy a amarte como se aman los primeros sueños de la vida y los primeros poemas de la infancia.”
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En los poemas de Cristian Moreno, el lector se encontrará con una entrega total al ser amado, impregnada de imágenes y sensaciones envolventes: “Quiero pensar en ti, no por una noche, no por un instante, quiero hacer de tu recuerdo mi remanso, cada vez que la distancia te aparte de mí, quiero pensarte y buscar tu silueta entre las formas de la noche, abrazarme a tu cintura y soñar el paraíso junto a ti.”
A pesar de esa soledad, de esa ausencia del ser amado, el yo poético construye esperanzas en las imposibilidades y, a través de la personificación y el animismo, perturba nuestra piel: “Quisiera detener el tiempo cuando me instalo en tus caderas y la luna se descuelga en tu mirada enamorada, cautivando y apresando a mi alma en la cárcel que tu piel tiene para mí.”
Por la naturalidad de su lenguaje, muchos lectores podrían asociar la poesía de Cristian Moreno con la de los llamados poetas románticos. Sin embargo, él prefiere a Jaime Sabines y, por ello, ha seleccionado de él estos versos como preludio de su poemario: “Te sé de memoria, / y te repaso diariamente, / con mis ojos cerrados, / con mi boca, / con mis manos, / con mi cuerpo todo, / con cada célula”.
Pero, si bien Cristian Moreno prefiere el camino de Sabines, no puede dejar de reconocer la gran valía de César Vallejo en su aprendizaje. Y quizá por ello, el lector escucha la voz de nuestro vate universal cuando pasa los ojos por estas líneas: “¿Dónde estará mi amada, en estas horas en que mis labios me reclaman su dulzura, en esta noche en que las sábanas me recrean su silueta y en esta pena que me deforma el corazón?”.
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Definitivamente, como él mismo lo asume, el amor romántico (salpicado con delicadas dosis de erotismo) es un tema constante en su poesía. Para él, la desdicha, la soledad, la pérdida, la ausencia y otros “grandes pesares” constituyen siempre un leitmotiv. “Creo yo, dice, que cuando la vida te conduce por esos caminos inevitables de la soledad, la melancolía o la desolación, es cuando se forja, no sé si la mejor poesía, pero sí una gran sensibilidad… Y si la poesía toca las fibras del alma, creo yo que ha cumplido con su misión”.
En ese camino de misión, la poesía de Cristian Moreno nos revela la permanente e ineludible presencia/existencia del ser amado ausente: “Yo te recuerdo cuando los pájaros regresan a sus nidos y cuando el sereno de la noche me friolenta el corazón”. El recuerdo lo restituye y le concede su propio espacio en la vida del amante: “Yo te recuerdo cuando contemplo la hermosura de las rosas y cuando miro a las estrellas en el cielo tiritando por el frío de la noche”. Pero, al mismo tiempo, se convierte en una necesidad vital e imprescindible: “Y necesito recordarte para acompañar mi soledad, para consolar la nostalgia de tu ausencia y para sobrevivir en la distancia, la misma que me hace amarte cada instante mucho más”.
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Como podrán darse cuenta, este primer poemario de Cristian Moreno Sevillano es una propuesta literaria que le abre un espacio propio en las letras liberteñas. Es que, para él, “la poesía es un arte que se debe cincelar con paciencia y prolijidad, pues solo así se podrá tocar las fibras del alma del lector, invitarlo a soñar y a su vez humanizarlo”.
Por esta y otras razones más, “Bajo la piel de mis párpados” es un libro que vale la pena leer.
El amor y la entrega total en la poesía de Cristian Moreno Sevillano
Por la naturalidad de su lenguaje, muchos lectores podrían asociar la poesía de Cristian Moreno con la de los llamados poetas románticos.