La vida para las personas mayores o de la tercera edad no termina cuando cumplen 60 o 70 años, pues existen momentos para seguir aprendiendo y alcanzar objetivos personales y profesionales.
Muy lejos de su tierra, recordando siempre la ciudad del eterno calor, Carmen Briceño Riega logró alcanzar otro de sus sueños, y sigue con las mismas ganas intactas de seguir adelante.
A los 70 años, luego de una dura lucha por lograr su titulación, culminó sus estudios en el Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle de España, con enseñanzas impartidas por el Instituto Europeo en la especialidad de “Experta en Psicología Positiva Aplicada”.
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MENTE POSITIVA
“Con actitud positiva y perseverancia se logran objetivos y hay que tratar de disfrutar la vida. Actualmente trabajo en la Undersköterska en Estocolmo y siento que todavía puedo dar más, la perseverancia jugó un papel importante en la ambición de superarme, un camino tomado de la mano con la edad que avanzaba. Agradezco grandemente a Dios por haberme dado la oportunidad de celebrar mis hermosos 70 años, tener una linda familia y recibir mi título”, señala la profesional.
Más adelante enfatiza que fueron tiempos duros, años de estudios, pero al fin lo logró. “Ahora podré trabajar y ayudar a personas en su desarrollo personal, pero desde otra perspectiva, con las fortalezas que tenemos dentro de nosotros y conseguir el bienestar en nuestra vida”.
“No fue nada fácil pero lo logré y me siento muy orgullosa. Muchos jóvenes piensan que por ser de la tercera edad, no tenemos sueños y ya no podemos trazarnos metas y lograr otros objetivos. Yo creo que nunca es tarde para estudiar, me propuse ser un ejemplo para otras personas mayores, para que no abandonen sus sueños y luchen por ellos, ya que la edad no importa”, expresó Carmen Briceño.
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AL VOLVER
Ella no se duerme en sus laureles y quiere aportar todo lo aprendido al regresar a su tierra e instalar talleres gratuitos a las personas de los asentamientos humanos.
“Esa es mi forma de seguir ayudando y mi profesión la pondré en práctica acá en mi Piura querida. Este conocimiento lo voy a poner al servicio de las personas de escasos recursos económicos porque quiero que otras personas se levanten y salgan adelante, que luchen por lograr sus sueños, sin tener en cuenta la edad. Que traten de ser felices y a las instituciones les pido apoyen a las personas mayores cuando tengan un emprendimiento, porque el trabajo los mantiene activos y saludables”, indica la profesional.
“En Piura, quisiera montar un emprendimiento, por ejemplo un gimnasio para personas mayores de 50. Nosotros necesitamos entrenar por nuestras articulaciones y problemas físicos propios de nuestra edad. A las personas mayores le digo, que vean que la vida puede ser muy dura en alguna etapa de nuestra vida, que luchen para que puedan alcanzar su florecimiento y con ello su bienestar, pues la vida para nosotras día a día, va en declive”, finaliza.
Carmen Briceño: “Gracias a la perseverancia logré mi titulación”
La piurana que se graduó en la carrera de Psicología a los 70 años, nos dice que nunca es tarde para estudiar. Un ejemplo de vida en el Día del Adulto Mayor