Jorge Miyagui expone una nueva muestra de su talento plástico en una galería ubicada en la calle Libertad. Podría, a primera vista, parecer un dato inocuo, completamente pueril. Sin embargo, este apunte anecdótico esconde una grata coincidencia con el espíritu libertario que ha acompañado al artista durante toda su trayectoria. Desde su primera individual, allá por el 2002, en el C.C. El averno, Miyagui ha ido trazando su camino más allá del circuito oficial. “Eso algo que tú te vas dando cuenta durante el proceso, cuando vas construyendo tu carrera como artista -me cuenta el propio Miyagui-. Te das cuenta que el arte no lo puedes reducir al producto artístico. Importa mucho también como esta obra llega a un público determinado. Es decir, no sólo el producto sino también los circuitos de distribución y consumo. No es lo mismo exponer en una galería sanisidrina o miraflorina que exponer en espacios donde puedes llegar a sectores más amplios de la población. Y a mí siempre me interesó llegar a la mayor cantidad de gente posible. Que el arte no sea un privilegio de unos pocos. Es por eso que me he preocupado por apostar por espacios alternativos para difundir arte, cultura. Es una manera también de democratizar los productos artísticos”. NUEVA MUESTRA. La nueva individual de Jorge Miyagui -la novena para ser exactos- se titula “Alerta/amor” y se exhibe en la nueva sede de la Fundación Euroidiomas. Rápidamente uno puede advertir características constantes de la obra de Miyagui: la conjunción de lo académico y lo popular, como bien apunta Miguel Lescano, curador de la muestra. “Son cuadros hechos en los dos últimos años -recuerda Miyagui, mientras recorremos el espacio-. Para mí es un poco complejo porque tiene varios ejes temáticos. Uno de ellos tiene que ver con una investigación que hice hace algunos años. Hice un paralelo entre la migración andina a las ciudades, a Lima, sobre todo, y la historia de mis abuelos que son migrantes japoneses en el Perú. Por eso en los cuadros hay una mezcla de códigos andinos y japoneses. Mi idea es agarrar también ideas de distintas tradiciones culturales, la cultura popular, lo producido por los medios de comunicación. Y a partir de toda esa mezcolanza, que es con la que todos vivimos, construir un discurso personal, crítico, lúdico”. La presencia del anime, de referentes de la cultura popular, además de personajes de la historia, nos conducen a un hacedor consecuente con su tiempo. Axioma que sostiene el artista desde sus trabajos iniciales. “Yo recibí la formación de la PUCP y allí el rollo que había era que el artista era un ser especial que tenía que aislarse del mundo, conocer sus entrañas y de allí crear. Y para mí el arte siempre es signo de los tiempos. Por más que tú tengas una apuesta intimista, interactúas con un entorno, con un tiempo determinado”. El arte de Miyagui rehúye a las etiquetas. En medio de su despliegue cromático uno puede descubrir una multiplicidad de lecturas, siempre a través del tamiz singular y personal de su autor.