Giacomo Roncagliolo debuta en las letras peruanas con su libro Ámok (Pesopluma, 2018), que fue finalista del Premio Clarín de Novela 2017 en Argentina, donde cuenta la historia de un joven que se une a la secta criminal, que azota una ciudad sin nombre.
Mientras intenta recordar su pasado, desdibujado por sus sueños y lo que viene ocurriendo en el violento presente, el protagonista y el lector se encuentran en la tirante relación de creer o desconfiar de la realidad que se viene contando en la novela.
Roncagliolo conversó con Correo sobre los años de escritura de su primera novela y de lo que se viene escribiendo en la actualidad.
¿Cómo nació la idea de tu novela?
Escribí un cuento para un fanzine. La tarea que se nos había asignado era crear una palabra y, a partir de eso, generar una historia. Esa palabra se convirtió en Ámok.
En un inicio fue un cuento hasta que alguien dijo que no funcionaba, sino que se parecía más al inicio de algo. Entonces, empecé a juntar distintas cosas y empecé recolectando escritos que tenía de distintas escenas que había escrito sin pensar en una novela.
Desde que quedó finalista en el Premio Clarín, ¿cuánto cambió la novela hasta su publicación?
También la edité un montón antes del Clarín. Estuve como casi ocho meses corrigiéndola. Renuncié a mi trabajo para tener más tiempo. Y luego del Clarín, ya tenía ciertas conversaciones con Pesopluma, que los conozco desde hace muchos años, y simplemente se definió la alianza de que ellos me iban a publicar. Se ha corregido mucho la primera parte que parecía no correr tan ágil como la segunda y la tercera. Afinamos los detalles, tratamos de elevar un poco más la prosa todo lo que yo pudiera llegar.
¿Qué fue lo que más te dificultó en ese proceso? Lo que más me costó fue la prosa. Los diálogos siento que sí se me dan con mucha más facilidad. Aunque también hay un reto de encontrar un lenguaje que no fuera local, pero que al mismo tiempo no sea un lenguaje estándar, de película doblada al español.
¿Por qué consideras que el libro es ciencia ficción?
Lo fantástico tiene reglas: una realidad normal y lo fantástico irrumpe. Pero en este caso, todo lo que no parece real o realista, me hace pensar en más de cosa de ciencia ficción, de dimensiones paralelas, física cuántica o de cosas que no son realistas, pero no por las fuerzas naturales sino por las del hombre, por planos metafísicos. Pero igual es una interpretación.
Sin hablar exactamente de un ciudad en concreto, la novela dice mucho de la realidad actual, de lo que vivimos...
Para mí, la novela lo que también hace es cuestionar la realidad. El personaje, todo el tiempo está dudando de cuán real es lo que vive y el lector, a su vez, se empieza a cuestionar qué tan real es lo que está leyendo, si es una alucinación, un sueño, la proyección de los deseos del protagonista. Y eso tiene un efecto retroactivo en uno mismo, en cuestionar la fragilidad de su mente y su percepción de qué consideramos normal o real. Siempre va a caer la pregunta de si uno vive en un sueño de alguien más.
¿Por qué escribes?
Escribo porque me gusta, porque siento que me sale bien o como me gusta, porque me encanta leer y encuentro una insatisfacción respecto a lo que se produce actualmente en Perú o Lima, que es lo que más conozco. Y creo que tengo la capacidad de llenar ese hueco editorial. Eso es una motivación que puede parecer un poco banal, pero finalmente uno trata de decir algo que nadie más ha dicho. En ese sentido espero que, si sigo trabajando y mejorando, algún día pueda alterar un poco la narrativa actual, decir algo de una forma distinta, tocar temas que no se tocan. Muchas veces, he escuchado decir que no importa el tema sino cómo lo tocas. No estoy tan de acuerdo con esa visión. Hay temas que no se están tocando. Uno elige leer algo por el tema. Elige la serie que va ver en Netflix por lo que trata. Entonces faltan tocar ciertos temas. A veces se está hablando mucho de lo mismo y ese es un estímulo que quisiera hacer. Atrevámonos a contar las historias que nos gustan, no a cumplir con una agenda local que te exige escribir sobre ciertos temas.
La literatura es originalidad...
Y es gusto. Escribe sobre lo que tú puedas y quieras. No conozco tantos narradores de mi edad, solo a algunos con los que he tenido coincidencia. Creo que estamos viendo las mismas películas, series. A todos nos gusta Black Mirror. Hay una tendencia, pero que todavía no se refleja en la producción literaria, al menos a nivel del local.
Se sigue escribiendo desde el ombligo...
Se sigue escribiendo de lo anecdótico, realista, del día a día del trabajador y los conflictos familiares que son interesantes, pero cuando todos escriben de eso resulta medio sospechoso. ¿Por qué solo se escribe de eso?
Giacomo Roncagliolo: “Atrevámonos a contar las historias que nos gustan, no a cumplir con una agenda local”
Autor peruano publica su libro Ámok, finalista del Premio Clarín de Novela 2017 en Argentina