Niña Pastori no disimula su entusiasmo, y menos su orgullo, por su más reciente álbum en el que explora la profunda conexión emocional entre el flamenco y la salsa. “Color Fania” es la reciente apuesta musical de la “cantaora” española, proyecto en el que en reinterpreta clásicos de la Fania All-Stars con el objetivo de aportar una visión propia y honesta a clásicos ya consagrados; disfrutando del proceso de creación sin miedo al riesgo artístico.
“Con la salsa me identifico mucho porque considero que el flamenco y la salsa son como primos hermanos”, dice a Correo la talentosa artista. “Hay mucho más en común de lo que pensamos, por eso, este proyecto me ha hecho muy feliz porque he interpretado un gran repertorio con el que he llorado y me he emocionado mucho. Se me ha puesto la piel de gallina todo el rato escuchando a Celia Cruz, Willie Colón, Rubén Blades y Héctor Lavoe. Es una maravilla la Fania, haberlo llevado a mi terreno, a mi forma de sentir y crear, es un privilegio”, agrega la cantante,
¿Cómo afrontaste el desafío de trabajar con un material tan legendario?
Con mucha naturalidad, sin miedo y tratando de fluir, lo importante es que siempre existe el respeto, porque amo la música y es mi vida entera. Llevo cantando desde los 9 años, nada de lo que hago es a la ligera, a la música siempre le he puesto todo mi corazón, y sobre todo respeto, pero a la vez en el proceso hay que dejarse llevar, divertirse y crear.
¿Cómo fue el proceso para elegir las canciones que finalmente quedaron en el álbum?
Siempre para mi repertorio elijo las canciones que creo que mejor me sientan; siempre digo que las canciones son como los vestidos, hay que probárselos para ver si te quedan bien o no. En el proceso hicimos maquetas de muchas canciones y seleccionamos las mejores . Por ejemplo, descubrí que las de Rubén Blades son muy complejas y difíciles de interpretar, aunque al oírlas interpretadas a él parezcan fáciles porque su forma de cantar te atrapa.
¿La Fania fue un sello que convocó en Nueva York a talento latino de muchas nacionalidades, ese concepto de originalidad se recrea en tu álbum?
Totalmente, porque en la música ya todo está inventado, lo único que uno puede hacer ahora es aportar su propia sensibilidad y su forma de sentir las cosas para transmitirla de la mejor manera. Hay que acercarse a estas producciones con humildad, ofreciendo tu versión con cariño y verdad, sin competir con nadie.
En tiempos en los que las tendencias musicales suelen ir por otro lado, ¿qué importante es para un artista mantener sus propuestas originales y hacer la música que realmente le gusta?
Es fundamental. Hay que intentar mantener siempre un equilibrio, pero los que me conocen de verdad saben que nunca he hecho un disco igual al anterior, siempre he buscado irme a “otra orilla” y hacer algo diferente para sentirme viva, porque en el arte hay que actuar según lo que uno siente; el estado personal y las ganas son muy importantes. Para mí, la honestidad en el arte es algo que ni se compra ni se vende, y cada artista debería defenderla con uñas y dientes.
El público no es tonto y percibe la autenticidad del artista...
Por ejemplo, mucha gente me pide que vuelva a discos como el de “María” (2002), pero yo ya no soy esa María; ahora mismo estoy haciendo lo que me apetece, prefiero equivocarme haciendo lo que siento, porque a la larga te alegras y duele menos que hacer algo impuesto.
¿Alguna vez hiciste algún disco impuesto por tu disquera?
Cuesta mucho y en ocasiones tienes que pelear, pero, sinceramente, yo me he peleado poco, cuando he sentido que debía decir ‘esto no lo voy a hacer’, con el tiempo me he alegrado muchísimo. Sigues pensando que no estabas equivocada y te sientes bien por haber mantenido tu postura.
Niña Pastori, cantante: “El flamenco y la salsa son como primos hermanos” (Entrevista)
La intérprete española, con más de 30 años de carrera, sorprende con el lanzamiento de “Color Fania” su propia versión de clásicos de la salsa que asume con mucha valentía, libertad y respeto