TRUJILLO. El amor se siente en el ambiente. La familia Ugaz Manrique abrió las puertas de su hogar a Correo y compartió la dicha de pasar por primera vez Navidad juntos y en familia. El futbolista de la UCV Manuel Tenchy Ugaz y su esposa, la ahora conductora de televisión Sara Manrique, se mostraron bastante emocionados con las celebraciones de este año ya que por motivos de tiempo nunca antes habían podido compartir esta fecha tan importante. “Sara la pasaba en Lima con su familia y yo tenía que pasarla acá (Trujillo) con mi familia porque estaba con el equipo”, señaló el deportista. EL ÁNGEL DE NAVIDAD. La pequeña Aiko es el centro de las vidas de Tenchy y Sara quienes han decidido compartir más tiempo en casa este año, por la felicidad de su hija, una coqueta modelo de tres años que no dudó abrir con ilusión los muchos regalos que sus papás compraron para ella. “Le he comprado las cosas que ella me pedía pero no las caras, porque es niña y las malogra. Tenemos que ser conscientes y priorizar los gastos“, señaló la conductora dejando claro que quien lleva la economía en este joven hogar es ella. RECUERDOS. Invadidos por el espíritu navideño, la pareja empezó a recordar las mejores y más curiosas navidades donde ambos señalaron el sentido interior que tiene para ellos una fecha tan importante como esta. “Desde chiquitos hemos trabajado (con sus hermanos) para comprarnos lo que queríamos. Eso sí: nunca nos faltó para cenar, porque mis papás preferían quedarse sin nada para darnos (?) Como vivíamos frente a un mercado yo he vendido de todo, pan, pescaditos, de todo”, contó el pelotero quien señala que durante su infancia siempre recibía de regalo puras pelotas. Por su parte, un asalto empaña los recuerdos de Sara, quien comentó que hace seis años recibió la Navidad turnándose con su hermano y su amiga Mónica Cabrejos, para cuidar la puerta de la casa porque unos asaltantes le dejaron la casa inhabitable. “Mis papás se habían ido a Moquegua, entonces yo salí un ratito con el carro, cuando regresé la casa estaba vacía, sin nada, se llevaron todo y los colchones los habían rasgado para buscar plata. Por la fuerza que hicieron para entrar me habían roto las puertas y tuvimos que pasar la Nochebuena turnándonos para cuidar la puerta de la casa”, confesó.