Lejos de los sets de rodaje y los grandes escenarios en los que reafirma su talento, Ricardo Darín es un hombre que sobre todo disfruta de aquellos acontecimientos que le regala la vida y que no tienen que ver con los aplausos y la fama. El reconocido actor argentino acaba de debutar como abuelo y no duda en contarnos sobre esta etapa que se presenta con la felicidad como emblema.
“Toda la familia está alborotada con la llegada de Dante, solo que no puedo ejercer todavía el rol de abuelo, que hoy es más nominal, que efectivo. Lo tuve cerca solamente dos o tres días, cuando viajé a Barcelona en febrero y estaba recién nacido. Todos estamos muy entusiasmados con su crecimiento y estoy esperando reencontrarme con él para ejercer mi papel”, dice Darín, que visitará Lima junto a Andrea Pietra para presentar “Escenas de la vida conyugal” en el Auditorio del Pentagonito, los días 22, 23, 24, 25 y 26 de abril.
Protagonizar “Escenas de la vida conyugal”, la historia de una pareja con su desgaste y sus contradicciones, es una apuesta que asumes con honestidad.
Lo que más me gusta de las obras que están bien escritas es aprender de ellas, es decir, que en el ejercicio de las funciones, aunque la mayoría del público crea que es una repetición, en realidad es una reiteración. Te da la posibilidad de analizar con un poco más de profundidad cada una de las cosas que se dicen y por qué se dicen.
El espectador se vuelve cómplice de la historia.
Eso es lo que ha conseguido de alguna manera Ingmar Bergman con esta obra, que es la identificación de la platea, porque, o ha vivido cosas parecidas o las ha escuchado. Entonces, eso genera una identificación inmediata y hace que sea una de esas piezas que más allá de estar bien escrita, lo que te produce es la sensación de estar viviéndola en carne propia de alguna forma.
Esa es la magia del teatro, disfrutar de un buen espectáculo y provocar una reflexión.
Toda vez que uno asiste a un evento de estas características, ya sea en teatro, una película, una serie, tiene la posibilidad de pensar, de reflexionar, de mirarse para dentro. De mirar a su costado, encontrarse con su pareja y tener una mirada cómplice o reflexiva en conjunto.
En la ficción de la obra hay una pareja en crisis, tú llevas 35 años de casado con Florencia Bas, todo un récord en tiempos de relaciones fugaces.
Bueno, no he mantenido mi matrimonio yo solo, lo hemos hecho entre los dos, Cuento concon su gran generosidad, su amplitud mental y de criterio. Hemos atravesado situaciones complicadas también, de hecho, tuvimos una separación a los 10 años de estar casados y estuvimos algo así como un año y medio, separados, pero no peleados ni enemistados.
Una etapa que les resultó sanadora.
Mantuvimos conexión por nuestros hijos y al cabo de dos años nos volvimos a mirar y a reelegir. Cuando una cosa así ocurre entre dos personas, es como saltar una barrera, más allá de ese recreo que nos produjo la separación, cada uno tuvo la posibilidad de repensar y reflexionar. Yo creo que cuando uno salta esa barrera, el vínculo se convierte en algo más sólido.
Hay quienes aún creen que las parejas tienen que ser eternas por encima de todo...
Esas son las cosas que de alguna manera nos han metido en la cabeza, generación tras generación. Las relaciones humanas son complejas, un matrimonio propone de alguna manera una negociación permanente, hay muchas cosas en juego y no siempre estamos en las mejores condiciones de poder negociar sin ser egoístas, tratando de comprender y tolerar al otro. La tolerancia, y la intolerancia son cuestiones que todavía no tenemos muy resueltas en la especie humana.
Una relación siempre estará en permanente construcción.
Es una construcción y una apuesta que se tiene que decir y se tiene que afirmar, y justo en la obra damos en el clavo. Escenas de la vida conyugal permite a las parejas que no la están pasando bien, identificar todas las etapas que se vive antes de llegar a una crisis. Lo ideal es que tras salir de la función, ambos se miren y digan: “Oye, creo que tenemos que hablar algo”.
LA POPULARIDAD
¿Cómo asumes esa popularidad que genera seguidores que quieren una foto o reporteros tras una declaración?
Todo depende de la energía con la que se produzcan los encuentros. Con el paso del tiempo uno empieza a comprender muy rápidamente quién se acerca de corazón y quién se acerca porque se cruzó con un famoso. El que te quiere, el que te aprecia, el que te valora, normalmente tiene la mirada muy clara dirigida en esa dirección y nosotros empezamos a aprender a percibir eso, casi te diría, instantáneamente. Y cuando eso se produce, todo es ganancia, todo es alimento para el espíritu y todo es para agradecerlo. Porque la gente se acerca con la mejor de las intenciones. Por supuesto que están las otras versiones del que se acerca, como te decía, porque se le cruzó un famoso y casi ni siquiera sabe muy bien quién sos, ni qué haces.
¿Y esos reporteros que te buscan para la respuesta polémica, cómo los recibes?
Sé que existe cierto tipo cierto de periodismo que se nutre de ese tipo de cosas, es entendible, hacen su trabajo. Yo trato de enfrentarlos con la mejor de las maneras, como te decía, lo más importante es la energía. Si esta es positiva, cálida y amorosa, los brazos están siempre abiertos.
Estamos en tiempos de contenidos y personajes que se convierten en virales, que da la sensación a las nuevas generaciones que en cualquier carrera todo llega rápido.
Y es entendible. Tienen un nivel de información tan estimulante, una maquinaria cerebral para procesar todo ese volumen de información que, creo yo, les sugiere o les propone vivir las experiencias de la vida con mayor velocidad porque temen desatender el caudal de datos que les está llegando. Por eso es que las cosas también desaparecen con tanta velocidad.
Además aparecen polémicos personajes que son producto de este nuevo escenario...
Y sobre todo más allá de tener calibre, talento, dones o lo que fuere. Yo creo que en eso han intervenido mucho algunos espectáculos, sobre todo televisivos, realities y demás, que de pronto ponen en pantalla a mucha gente joven, muchos de ellos muy capaces y muy amables, y de los otros. Ganan un nivel de exposición para el que muchos de ellos no están preparados.
Y especialmente que no se merecen, hay mucha gente talentosa que por años busca una real oportunidad de exposición.
Esa es una cuestión con la que vengo lidiando desde hace muchos años, el problema de los artistas de tener la posibilidad de que se le presenten posibilidades de mostrar su talento, frente a lo que tienen inmediata repercusión pública, mereciéndolo o no. Eso forma parte de las injusticias que existen y hay que aprender a lidiar con eso también.
Esperamos la segunda temporada de El Eternauta, ¿la tendremos este año?
Cuando nosotros empezamos El Eternauta teniendo como base. la maravillosa historieta, se hicieron seis capítulos, para mi gusto, muy bien escritos, muy bien diseñados y estructurados, con grandísimos problemas de postproducción con respecto a efectos especiales y que superaron las expectativas. La repercusión que tuvo la serie, el nivel de aceptación mundial que logró, dejó esa temporada con una vara tan alta que la posicionó en un lugar que no solo ha generado una gran expectativa afuera, sino que nos ha generado un gran compromiso a nosotros mismos.
Entonces, tendremos que esperar....
Netflix, el equipo argentino detrás de la serie y nosotros los actores, estamos convencidos de que lo que no podemos permitir es que la segunda temporada baje su nivel. Todos estamos ansiosos por volver a a trabajar en El Eternauta y que el nivel tiene que ser alto. Esto ha dilatado los tiempos, como te imaginarás, estamos a punto de empezar una preproducción ahora en octubre. Cuando digo preproducción es diseñar cómo va a ser esta segunda temporada que, creo yo, será más compleja que la primera.
Ricardo Darín: “Un matrimonio propone de alguna manera una negociación permanente” (Entrevista)
Correo conversa con Ricardo Darín, quien presenta esta semana en Lima, “Escenas de la vida conyugal”, oportunidad para reflexionar sobre las relaciones de pareja y cómo lleva un matrimonio que dura 35 años