Con una sonrisa imborrable, y recostada en la comodidad de una cama en su hogar de Jesús María, falleció el domingo pasado la carismática actriz cómica Clementina Alicia Andrade Ross, a los 86 años, a causa de un paro cardíaco. Sus hijas Christian y Mirtha Guerra arribaron ayer a Lima desde los Estados Unidos para darle cristiana despedida en el cementerio Mapfre de Huachipa, donde será cremada. “En el momento que se fue estaba con mi sobrina (Alicia Echenique) y su empleada (Rosita). Quería mucho a la gente que le servía y fue la mejor mamá. No quiero despreciar a los demás cómicos, pero para mí se fue la mejor cómica del Perú”, comentó nostálgica su hija Christian Guerra, acompañada de su esposo Alberto Del Pino. Por su parte, la nieta Alicia Echenique indicó que su abuela “era realmente mi mamá porque estuve con ella toda mi vida”, recordando además el carácter fuerte que caracterizó a la popular Doña Cañona. “Era súper protectora con nosotros y con los animales, tenía cuatro perritos y dos loros. Su corazón era muy grande. Siempre tuvo lo que necesitó. La voy a recordar alegre y vital”, declaró la joven. Alicia Andrade recibió el último adiós de familiares y amigos en el Velatorio Carmelitas del Centro Parroquial Nuestra Señora del Carmen en Miraflores. Hasta el lugar llegaron figuras conocidas como Augusto Polo Campos, Carlos Álvarez, Jesús Morales, Carlos Cacho y Ernesto Pimentel. Efraín Aguilar “Se me hace un nudo en la garganta saber que ya no está con nosotros porque ha marcado un hito en la comedia. Ella supo interpretar a plenitud a una mujer de barrio, criolla, rompió todos los cánones”. Carlos Álvarez “No sólo era una actriz cómica extraordinaria, sino una gran amiga. Le agradezco que haya aceptado ser parte de mi programa (Las mil y una de Carlos Álvarez), me apoyó bastante”. Guillermo Rossini “Siempre la recordaré como un personaje alegre, buena onda y lisurienta. Yo le tenía mucho cariño. Hace una semana la llamé para ver cómo estaba, pero me dijeron que se encontraba descansando”. Fernando Armas “Nadie podrá reemplazarla, sin duda, ella era toda una escuela de la comicidad, una leyenda femenina en el género. Su personaje siempre fue para sacarse el sombrero”.