Aún no conocemos la agenda del ministro José Antonio Chang. Sería prematuro juzgarla sin tener sus anuncios. Pero sí podemos preguntarnos si volverá a inspirarse en las ideas que guiaron su gestión entre 2006 y 2011 o si incorporará la evidencia acumulada por la investigación educativa durante las últimas dos décadas.
Aquella gestión apostó por la meritocracia docente, las evaluaciones estandarizadas, las pruebas censales, la infraestructura, la tecnología OLPC y un ministerio con fuerte capacidad de conducción.
Si tomamos como referencia el mensaje presidencial, el punto de partida del nuevo gobierno parece apoyarse en la misma receta: infraestructura, equipamiento, capacitación docente, evaluaciones de Matemática y Lectura y distribución de materiales escolares.
Sin embargo, cambió la evidencia. Hoy sabemos que la obsesión por medir y estandarizar puede producir el efecto contrario al buscado. Con frecuencia se confunden los aprendizajes con los resultados de las pruebas. Se termina creyendo que mejores puntajes significan mejor educación, cuando las pruebas solo capturan una parte del aprendizaje.
También sabemos que la sobrecarga burocrática desgasta a directores y docentes, reduce la innovación y debilita el liderazgo pedagógico. La investigación destaca hoy la salud mental, la autonomía escolar, la confianza profesional, la personalización y el impacto de la inteligencia artificial.
Los primeros anuncios mostrarán si Chang gobernará con la mirada puesta en los desafíos del futuro. Ojalá priorice confianza, innovación, bienestar, creatividad, autonomía, liderazgo pedagógico.