Desde el Poder Ejecutivo tiene que crearse un mecanismo adecuado que ayude a los gobiernos regionales y al menos a las municipalidades provinciales a usar de manera adecuada, oportuna y honesta los millonarios recursos que manejan, y que en muchos casos no son ejecutados por la incapacidad de las administraciones locales para elaborar proyectos, hacer obras, atender demandas postergadas y mejorar las condiciones de vida de la gente que, con justa razón, reclama atención del Estado.
Gran parte del descontento de los millones de peruanos que en los últimos comicios han votado por la izquierda creyendo que un personaje como Roberto Sánchez va a solucionar sus problemas, tiene que ver con la mala ejecución y recursos de las administraciones regionales y ediles que tienen recursos, pero o los usan mal o se los roban. Tengamos en cuenta la cantidad de gobernadores y alcaldes que suelen acabar en prisión o fugados antes que le caíga la policía.
Sería irresponsable que el nuevo gobierno a cargo de Keiko Fujimori, teniendo en cuenta que la mitad del país no votó por ella, se centre solo en manejar los recursos de Lima y se lave las manos respecto a los millones con que cuentan regiones y municipalidades, por más que estos últimos sean los responsables de su uso de acuerdo a ley. Urge crear una manera de hacer un acompañamiento, de tener una entidad con profesionales de primer nivel que se sienten al lado de gobernadores y alcaldes, y sus funcionarios, para que hagan obra de forma adecuada.
Si esta función la tiene hoy algún organismo existente dentro del organigrama del Estado, su labor no se siente y debe ser reforzada, pues las obras y la inversión pública no está llegando como deberían, y eso genera justificado descontento. No podemos tener regiones, provincias y distritos con hospitales, postas, colegios y pistas que no existen o están en ruinas, cuando hay plata disponible para tener al menos los servicios básicos que la gente se merece.
No todos los gobernadores y alcaldes son malos, pero muchos son unos tremendos ineptos y sinvergüenzas que por sus acciones y omisiones contribuyen a que las regiones y municipios se quejen del “abandono” al que son “sometidos” desde Lima, cuando la responsabilidad es de quienes son elegidos por los ciudadanos para trabajar eficientemente y con honradez desde el ámbito local. El Ejecutivo tiene que dar una mano, pero los peruanos también deben votar bien en las elecciones que se vienen.