Manuel Barange, director de Pesca y Acuicultura de la FAO, ha señalado que “el océano es un lugar donde alrededor de 600 millones de personas en el mundo obtienen su sustento, donde se desarrollan las sociedades y donde se genera empleo y alimento. Por ello, existe un creciente reconocimiento al papel de la pesca y la acuicultura, actividades que contribuyen a garantizar la seguridad alimentaria de la población”.
Y es así. La actividad pesquera es un motor de desarrollo económico y social, generadora de empleo y divisas; y, sobre todo, contribuye a la seguridad alimentaria de millones de personas en todo el mundo.
Por ejemplo, para este 2026, el Ministerio de la Producción ya asignó una cuota de 88,317 toneladas de jurel a la flota industrial y 86,683 toneladas para la flota artesanal. El jurel es un pescado azul, altamente nutritivo, fuente de proteínas y ácidos grasos Omega 3, con grandes beneficios para la salud.
Además, la flota artesanal tiene una cuota anual de 300 mil toneladas de anchoveta que deben ser destinadas al consumo de las personas. La flota industrial, por su parte, tiene una cuota asignada solo para consumo humano indirecto, para la elaboración de harina y aceite de pescado, ingredientes marinos que son claves para la acuicultura.
Cabe resaltar también que, desde la industria pesquera a través del Programa Armada de Hierro, en el 2025 entregamos 500 mil kilos de pescado a ollas comunes y comedores populares para alimentar a más de 2 millones de personas en situación de vulnerabilidad. Este año continuaremos trabajando de manera articulada con los sectores público y privado para llevar el pescado, un alimento rico en hierro y omegas, a las personas que realmente lo necesitan.