Ayer se inició en Montevideo el viaje del papa León XIV a Sudamérica que comprende, además de Uruguay, una visita apostólica a Argentina (un pendiente que dejó su antecesor Francisco), y su esperada llegada al Perú, su tierra, el país en el que permaneció por más de dos décadas, al que llegó por primera vez como misionero agustino en 1985 directamente a Chulucanas, y al que hoy podrá abrazar y bendecir convertido en el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.
La llegada del papa al Perú se da en un momento crucial, pues estamos ante el fenómeno El Niño que centrará sus devastadores efectos precisamente en la costa norte, que fue donde el entonces padre Roberto caminó sin parar llevando ayuda espiritual y material a quienes más lo necesitaban. Piura, Lambayeque y La Libertad se alistan para sufrir los embates de este evento climático que, como siempre, nos toma sin haber adoptado las medidas de prevención necesarias.
Esta esperada visita, que estuvo el riesgo de no concretarse debido a una afección a la salud del pontífice, ocurre también cuando la violencia que se traduce en extorsiones, asesinatos, robos y hasta secuestros, tienen como foco a esta parte del país que incluye a su “querida Diócesis de Chiclayo”, donde monseñor Prevost supo acompañar a creyentes y no creyentes en los momentos más duros, como fueron la pandemia de COVID-19 y los efectos del Niño Costero, de 2017, y el Ciclón Yacu, de 2023.
En diario Correo estamos comprometidos con la cobertura de todas las actividades del papa León XIV desde antes de su llegada al Perú, y durante su recorrido por Lima, Callao, Chiclayo, Cajamarca, Cusco y Pucallpa, para lo cual tenemos listos a los equipos de periodistas que se encargaran llevar toda la información a nuestras audiencias, a través de las plataformas con que contamos para ese fin, tal como lo hicimos en el verano de 2018 con la visita de Francisco.
El padre Roberto vuelve a casa convertido en papa, en el sucesor de San Pedro, y eso debe ser un motivo de gran alegría para los peruanos en medio de las dificultades presentes y las que se vienen con El Niño. Estoy seguro que una de las razones por las que León XIV insistió en esta gira a pesar de la operación a la que fue sometido hace menos de un mes, ha sido la de llevar su palabra de esperanza a los habitantes de esta tierra a los que en el pasado, cuando las cosas no iban bien, supo acompañar con el corazón en la mano.