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LA PESADILLA CUBANA, columna de Iván Slocovich Pardo

Director de Correo.

Iván Slocovich

Actualizado el 21/03/2026, 07:30 a.m.

Descabellado, alucinado y surrealista que en el Perú, en pleno siglo XXI, haya candidatos a la presidencia y al Congreso que sigan soñando con llevar al país por la nefasta ruta de Cuba, donde manda una dictadura de partido único plagada de corruptos e incapaces que no pueden ser fiscalizados porque allí no existe separación de poderes ni prensa crítica que ponga luces sobre el descalabro que se vive en esa isla donde tener luz eléctrica en casa, o llevar unos gramos de carne y medio kilo de huevos al mes para toda la familia, es un lujo.

Acá tenemos varios candidatos que pese a las seis décadas de fracaso de la revolución cubana, insisten en ese modelo y ese sistema criminal que defienden a capa y espada, aunque solo lo vean de lejos porque jamás se atreverían a irse a vivir a la isla con sus familias, porque no están dispuestos a dejar de lado las ventajas que da el sistema capitalista que tanto dicen detestar, sobre todo en épocas electorales en que es necesario desempolvar el discurso falso y trasnochado para ganar votos.

Un caso para la risa y el llanto ha sido el de la congresista María Agüero, una gran “comunista” elegida por el partido del prófugo Vladimir Cerrón, otro procubano rabioso. La señora afirma que Cuba y su régimen son una maravilla, y que la gente vive allí feliz, pero tiene casas y negocios en Estados Unidos, país del que habla pestes. Engañó a sus electores ofreciendo un “paraíso” castrista en el Perú, mientras de otro lado tiene asegurados sus ricos dólares en California.

Por curiosidad periodistica, hace dos días revisaba la edición impresa del diario Granma, que es el vocero oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) –el único que puede expresarse porque allá está prohibido hacerlo si no eres de la camarilla que gobierna–, donde colocaban como gran noticia una donación de medicamentos e insumos médicos para hospitales. ¿No que el sistema de salud de la isla era la envidia del primer mundo? Esa realidad se quedó en los años 70, señores. Hoy la cosa es muy diferente.

La revolución cubana ya no da para más. El país está en la última lona y con niveles de pobreza generalizados. Cómo será al hartazgo de la gente que no tiene qué comer, que hace poco un grupo de cubanos salió a incendiar la sede del PCC en la ciudad de Morón, algo impensable hace unos años. Los únicos que ahora defienden el castrismo son los extranjeros que desde la comodidad del capitalismo, llaman a los cubanos a “resistir los embates del imperialismo”. Qué fácil, ¿verdad?

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