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LA TRAMPA DEL CAMINO FÁCIL, columna de Juan Carlos Gambirazio

Periodista y editor.

Juan Carlos Gambirazio

Actualizado el 04/07/2026, 07:42 a.m.

Los grupos accesibles no son necesariamente una ventaja. Algunos pueden ser una trampa.En un Mundial existe la tentación de creer que un camino cómodo fortalece al favorito. Que ganar sin grandes sobresaltos conserva energías, evita lesiones y alimenta la confianza. La realidad suele ser bastante más cruel. Hay victorias que esconden defectos y clasificaciones que adormecen equipos. Cuando llega el primer rival dispuesto a discutir la autoridad, el campeón descubre que llevaba demasiado tiempo sin ser desafiado.

Y eso pasó ayer con Argentina.El triunfo agónico sobre Cabo Verde vale exactamente lo mismo que cualquier otro. La historia solo recordará que avanzó a cuartos de final. Pero el desarrollo del partido dejó una advertencia imposible de ignorar. Durante demasiados minutos, el vigente campeón pareció un equipo sin respuestas colectivas, sostenido por el talento de Lionel Messi y por la esperanza de que, una vez más, el mejor futbolista resolviera lo que el funcionamiento no conseguía explicar.Cabo Verde tuvo mucho que ver. Quien todavía crea que ciertas selecciones llegan al Mundial únicamente para completar el cuadro sigue mirando un mapa que dejó de existir hace años. Compitió con valentía, presionó sin complejos y entendió que el prestigio de una camiseta ya no gana partidos. Pero el mérito africano no alcanza para ocultar la otra mitad de la historia: Argentina llegó menos preparada para sufrir de lo que suponía.

Los grupos “fáciles” tienen ese defecto. Premian el resultado y postergan el diagnóstico. Mientras llegan los triunfos, las grietas parecen pequeñas. Nadie discute demasiado porque la clasificación avanza según lo previsto. El problema aparece cuando enfrente ya no hay margen para equivocarse. Entonces las dudas, que parecían menores, se convierten en urgencias.El campeón del mundo construyó su gloria sobre una virtud innegociable: competir mejor cuanto más difícil era el escenario. Ante Cabo Verde sucedió algo distinto. El escenario se volvió complejo y Argentina respondió con más individualidades que certezas. Eso nunca deja de ser una señal de alerta.Quizá este partido termine siendo apenas un mal recuerdo a medias, porque finalmente clasificaron. Los campeones también tienen noches grises y muchas veces las superan sin consecuencias. Pero existe otra posibilidad: que Cabo Verde haya hecho visible un problema que la fase de grupos se había encargado de esconder.

Porque el mayor peligro de un grupo fácil no es clasificar con comodidad. Es convencerse de que todo funciona… hasta que el Mundial, finalmente, empieza de verdad.

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