Para 250 mil peruanos la pesca representa oportunidades, tradición e ingresos para sus familias. Es un motor de desarrollo económico y social que genera empleo para tripulantes, trabajadores de plantas, administrativos, proveedores y negocios portuarios. Por eso, cuando hablamos de sostenibilidad pesquera, también hablamos de la sostenibilidad del empleo.
PRODUCE dio por concluida la primera temporada de anchoveta en la zona centro-norte luego que la operación EUREKA LXXVIII determinara que el recurso iniciaba el pico de su etapa reproductiva. Una decisión acertada, basada en ciencia y poniendo como siempre por delante la protección del recurso y de su ciclo biológico para garantizar la sostenibilidad.
Lamentablemente, desde el inicio de la temporada, hubo voces que plantearon su cierre anticipado a pesar de que no se habían cumplido ninguna de las tres condiciones: (i) alcanzar la cuota establecida por PRODUCE, (ii) alcanzar la tolerancia recomendada por el IMARPE en la captura incidental de juveniles y (iii) cuando inicia el proceso de desove.
Hoy, cuando la temporada ya terminó y existe incertidumbre sobre la segunda temporada por el fenómeno El Niño, algunos trabajadores reclaman apoyo económico para afrontar los meses que vienen. Y por supuesto, se tiene que dar ese apoyo.
Pero el mensaje debe ser claro: mientras existan condiciones científicas y legales para pescar, debemos defender el derecho a trabajar por encima de todo.
El sector privado siempre ha respondido con solidaridad y responsabilidad frente a coyunturas como ésta y las empresas vienen preparándose para escenarios difíciles. Pero la responsabilidad también debe ser compartida y todos los que participamos en este sector debemos trabajar unidos y actuar de manera responsable.