Tras la publicación de los resultados de la Prueba 2025 Pisa (Programa para la evaluación internacional de alumnos de la OCDE), no faltaron voces pontificadoras de esta evaluación y catastrofistas sobre los bajos resultados de los alumnos del Perú. Se debe conocer que la prueba evalúa Matemática, Lectura y Ciencias, pero no evalúa ciudadanía, bienestar emocional, criticidad ni pensamiento creativo, tal como titula con precisión el educador León Trahtemberg en su columna de Correo del 11 de setiembre: “Otra vez la histeria de Pisa”
Nuestra mirada sobre Pisa es crítica. Y es que no toma en cuenta lo que se debe enseñar de acuerdo a los currículos de los sistemas educativos de los países que intervienen. Considera aprendizajes que los expertos de dicha organización deciden que deben saber los alumnos de 15 años o más (cuarto de secundaria en Perú). Es más, no consideran los factores asociados a la educación, como la diversidad, el ecosistema, la interculturalidad y otros de los países latinoamericanos.
A diferencia de Pisa, cada cierto número de años la Unesco aplica evaluaciones a estudiantes de primaria en Latinoamérica teniendo en cuenta “el promedio de los currículos escolares (lo que debe aprenderse) en los países que intervienen”. Pasan desapercibidas seguramente porque nuestro país está en el tercio superior de los países que se evalúan.
Esta posición no niega que nuestros niveles de aprendizaje son bajos en la región y en el mundo, que hemos descendido comparativamente con el 2022, que los resultados son muy bajos en Lectura, Ciencia y Matemática, y que tenemos que generar condiciones básicas de calidad de nuestra educación escolar. Esperamos que las medidas del Plan de Educación 2026-2031 permitan mejorar los aprendizajes.
-