El sábado 2 de mayo pasado, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) informó que llevaría a cabo una auditoría a los sistemas de cómputo usados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) para el conteo de votos de la muy cuestionada primera vuelta del 12 de abril. Sin embargo, más allá del anuncio no se sabe nada más.
Se dijo que el trabajo estaría a cargo de expertos nacionales e internacionales, pero han pasado los días, y mientras el conteo de votos está a punto de terminar con un estrechísimo margen de diferencia entre el segundo y tercer lugar, no se conoce más de la tan mentada auditoría.
Gremios empresariales y desde diversas tiendas políticas exigen que no haya proclamación de resultados hasta después de que se hagan públicos los resultados de la auditoría, y eso tiene sentido, pues qué pasa si el peritaje anunciado hace más de una semana detecta irregularidades que manchan aún más este proceso.
Los días pasan, se va acercando la fecha prevista para la segunda vuelta y no se tiene claro el alcance del peritaje a un proceso que nos tiene que dar, para los próximos cinco años, autoridades cubiertas de total legitimidad. El JNE y su presidente, Roberto Burneo, tienen que ser más claros con los peruanos.