En varios espacios y escritos educativos, particularmente empresariales y económicos, utilizan expresiones como “capital humano” y “estimulación temprana” cuando se refieren a los procesos formativos de la persona. Estas denominaciones –formuladas con la mejor intención– deben revisarse por varias razones.
El ser humano no es comparable con un bien, servicio o acumulación económica. Es una persona que es un constructo humano muy complejo que cambia a lo largo de la vida. Y es que el ser humano aprende significativamente cuando hay estímulos educativos pertinentes con los cambios de la “estructura socioemocional y cognitivo-intelectual” que evolucionan en los diferentes estadios de la niñez, adolescencia, adultez-joven, adultez-adultez y adultez mayor.
Por otro lado, utilizar reiteradamente la expresión “estimulación temprana” nos traslada a la generación de aprendizajes “antes de tiempo” o “antes del momento oportuno” tanto en lo socioemocional, como en lo cognitivo-intelectual. Por eso, la expresión conveniente es “educación oportuna” con estímulos educativos pertinentes. Por ejemplo, en el caso del desarrollo del pensamiento, hay que tener en cuenta su progresión que, según Piaget, comienza con el preoperativo y le siguen gradualmente el operacional y abstracto.
Esto nos reafirma en considerar que la educación es para la formación de “la persona del ser humano” y no del “capital humano” y además que la educación debe ser “oportuna y no antes de tiempo o temprana”. Estas precisiones conceptuales espero ayuden al desarrollo de los procesos educativos teniendo en cuenta la complejidad y los tiempos del desarrollo del talento humano en una educación de calidad.