Con desinformación y mentiras impulsan campañas disfrazadas de causas ambientales que buscan acabar con la pesca industrial. Detrás de éstas hay intereses y financiamiento de ONGs internacionales que engañan con “la lucha de causas justas” pero ponen en riesgo el trabajo de miles de trabajadores formales del sector. ¿Quién gana con esta campaña? ¿Hay intereses de otros paises?
Mienten al decir que la pesca industrial quiere entrar en la Bahia de Paracas, cuando esta se desarrolla fuera de las 5 millas de la costa (9 kilómetros) desde 1992, precisamente para proteger los ecosistemas.
Vuelven a mentir diciendo que la solución es prohibir la pesca industrial en la Áreas Naturales Protegidas (ANP), cuando no existe sustento técnico ni científico que lo respalde. Cada ANP se gestiona en base a objetivos específicos, y se ha demostrado que coexisten conservación y desarrollo económico y social. En algunas estará prohibido pescar para proteger sus ecosistemas, pero en otras, sí se podrá. Se evalúa caso por caso.
La Reserva Nacional Dorsal de Nasca (RNDN) es un ejemplo claro: su objetivo es proteger una cadena montañosa submarina y su biodiversidad. Así, basado en ciencia y sustento técnico se crearon dos zonas: i) una de aprovechamiento directo (hasta los 1000 metros de profundidad) donde se permiten actividades económicas, y i) otra de protección estricta (1000- 4000 metros de profundidad) donde éstas se prohíben en línea con el objetivo de la reserva.
Lo que no dicen estas campañas es que la pesca industrial es la única pesquería 100% formal, monitoreada satelitalmente, regulación estricta y fiscalización permanente. IMARPE investiga y en base a ciencia PRODUCE gestiona una pesquería responsable y sostenible. ¡Ojalá otras pesquerías tengan los mismos controles! Ahí no dicen nada.
No dejemos que estas campañas destruyan los empleos de miles de peruanos. ¡No mas mentiras!