Entre otros propósitos, el Proyecto Educativo Nacional (PEN) al 2036 establece una formación integral para el desarrollo de las personas con bienestar socioemocional y que sean buenos ciudadanos.
Al respecto he planteado reiteradamente restablecer la Dirección Nacional de Tutoría, que inexplicablemente se desactivó el 2015, dándose protagonismo a normas discutibles de disciplina y a un registro de datos y denuncias llamado SiSeVe (Sistema de Seguimiento de la Violencia Escolar) que poco a poco se ha convertido en un depósito, mayoritariamente, de acusaciones de padres de familia. Este sistema no ha conseguido, como debió ser, la disminución de los casos de acoso y agresión escolar (bullying) que atentan contra la convivencia y bienestar escolar, a tal punto que solo en el año 2026 se han producido 11,791 reportes de violencia escolar, de los cuales, el 17.46% corresponde a violencia sexual. De estos, 4058 son de Lima Metropolitana.
Ha habido, al respecto, normas controversiales e intervenciones muchas veces inadecuadas por parte del MINEDU, las DRE, las UGEL; y, en varios casos, de las DEMUNAS, la Defensoría y, en los colegios particulares, también de Indecopi. Al mismo tiempo se ha disminuido la autoridad magisterial (directores, tutores, docentes y auxiliares). Contrariamente, los casos de falta de límites y la indisciplina escolar aumentaron. El caso del Liceo Naval no solo es un grave problema de agresión sexual, sino de convivencia socioemocional y de indisciplina que debe superar el colegio con los hogares, donde corresponda.
En este marco son plausibles las medidas anunciadas por el ministro de Educación para recuperar una buena convivencia y disciplina escolar, en el marco de una consistente tutoría.
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