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UNA CANCILLER EN EL RECUERDO, columna de David Hurtado Fudinaga

Columna de opinión.

David Hurtado Fudinaga

Actualizado el 14/09/2024, 08:17 a.m.

La noticia de la inesperada muerte de la excanciller Ana Cecilia Gervasi nos ha impactado profundamente. En su trayectoria profesional dejó definido el perfil de su personalidad, que forjó en la Academia Diplomática del Perú, donde como alumna empezó una etapa crucial de su vida, en la que forjó esa personalidad madura y segura de sí que la caracterizó como funcionaria y que contrastaba con la tímida alumna que fue en la Facultad de Derecho de la Pontifica Universidad Católica del Perú (PUCP).

Tuve la suerte de coincidir con ella durante los tres años de estudios de la Academia Diplomática del Perú, como miembro de la promoción Gonzalo Aramburú Rosas (1992) y en ese sentido, guardo el privilegio de haberla conocido como amiga y compañera de estudios. Cuando la embajadora Gervasi ingresó a la Academia Diplomática lo hizo en una promoción de escasos diez alumnos, situación que la obligó a hacer lo que siempre buscaba eludir: mostrarse individualmente en sus intervenciones. Pienso que en ese ejercicio diario empezó a descubrir el tono propio de su voz, los giros y muletillas que, como todos, fue eliminando y le proporcionó recursos relevantes para su futuro desempeño profesional.

Como estaba previsto, la embajadora Gervasi sobresalió desde un principio por su inteligencia, productividad y una voluntad inquebrantable para el trabajo, guiada siempre por la búsqueda de la excelencia. De ella, sus colegas promocionales decíamos medio en broma y medio en serio que, si con un día de anticipación se le instruyese efectuar una presentación hablando húngaro, ella estudiaría toda la noche el idioma solicitado saliendo, a la mañana siguiente, bien librada del reto, siendo siempre fiel a su carácter y profesionalismo.

Torre Tagle es una institución bicentenaria que exhibe una fuerte tradición que se nutre y fortalece con la trayectoria profesional de emblemáticas figuras que nos han legado el ejemplo de sus vidas y profesionalismo. A éstas, me permito vaticinar, se unirá la embajadora Gervasi, quien no solo fue la primera dama en ejercer el cargo de viceministra de Relaciones Exteriores y jefa del Servicio Diplomático de la República sino que además se distinguió, a lo largo de toda su carrera, por personificar en su definido carácter una mística y amor al Perú ejemplares, que servirá de inspiración a todos los miembros, actuales y futuros, de nuestra querida institución.

Descanse en paz Ana Cecilia Gervasi.

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