Hace varias semanas estuve en un encuentro de debate sobre el presente y futuro del país. Fue interesante escuchar distintos puntos de vista sobre la realidad y el futuro de la educación peruana. Me llamó la atención que todos los ponentes, como en otros eventos, reiterarán casi con desesperación, en “coro y en voz alta”, como una necesidad urgente de nuestro sistema educativo la implementación de la “inteligencia artificial en las aulas”.
Nuestro país debe tener presente y avanzar hacia la inteligencia artificial (IA) sobre todo para el desarrollo de una educación moderna e inclusiva en y para la diversidad. Pero, llama la atención que quienes proponen apremiadamente la IA, en el marco de las prioridades educativas de nuestro sistema educativo, ignoren que hay otras urgencias que atender para tener personas bien formadas. Esas necesidades de la educación pública incluyen, por ejemplo, la falta de computadores, recursos digitales, conectividad eléctrica y de internet. Ni hablar de la infraestructura, recursos educativos y un currículo reajustado.
No me explico cómo compatibilizar con la inmediatez de la IA en colegios, institutos y otras instituciones educativas, sobre todo públicas, sin la prevalencia de las condiciones mínimas de calidad para que naveguen los alumnos ya hacia una educación con IA. Pregunto: ¿IA en locales sin baños decentes, sin aulas en buen estado, sin textos escolares, sin equipamiento de computación ni mobiliario suficiente? Aspiremos a una educación moderna con el desarrollo de la IA, pero mirando las prioridades que presenta la cruda realidad de nuestro sistema educativo público, sobre todo en territorios con escasez de oportunidades.