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Fidel Castro y el lado oscuro de su polémica revolución

Cuba sufre grave crisis económica. Analistas recuerdan que su legado incluye también ejecuciones extrajudiciales, violación a los derechos humanos e índices de desarrollo que han sumido a la isla en una sistemática pobreza.

Fidel Castro y el lado oscuro de su polémica revolución

Fidel Castro y el lado oscuro de su polémica revolución

27 de Noviembre del 2016 - 07:39 » Textos: Damián Retamozo dretamozo@grupoepensa.pe

La muerte de Fidel Castro -la noche del viernes a las 22:29 horas- significa para muchos el fin de una visión peculiar del mundo, de una propuesta fallida de resolver los problemas de la gente: el socialismo-comunismo y su metodología, la insurrección armada, la dictadura.

Era una estrella mediática mundial, un auténtico socialité de la izquierda soviética. Movilizaba multitudes de reporteros de prensa y TV en todos los países, ávidos por cada sílaba, pose o gesto del divo a lo largo de la Guerra Fría que dominó el planeta casi toda la segunda mitad del siglo XX.

Construyó su leyenda con una hábil narrativa según la cual un modesto líder de una isla caribeña de 10 millones de habitantes se enfrentaba al “imperio maligno” más poderoso del mundo, y resultaba victorioso, pues logró implantar el primer estado socialista del hemisferio occidental a 90 millas de los Estados Unidos.

Millones en el mundo ven en Castro a una figura romántica en uniforme verde militar, un héroe revolucionario barbado, con el humeante habano emergiendo de su boca. Un ícono de otros tiempos. Pero otros millones no ven sino a un dictador que convirtió la isla en una prisión de gentes desilusionadas.

Según analistas, el triunfo de la revolución cubana representó el fortalecimiento temporal de la Unión Soviética en su propósito de expandir “la dictadura del proletariado” por el mundo.

“El desafío de Castro hacia Estados Unidos lo convirtió en modelo de la resistencia latinoamericana y de otras partes…”, escribió The New York Times, antes de precisar que Castro tenía admiradores y detractores por igual, en Cuba y alrededor del mundo.

“Para muchos, era un déspota implacable que pasaba por encima de derechos y libertades; otros tantos lo alababan...”, señala.

LEGADO DE CASTRO. Un análisis del diario Nuevo Herald menciona que Castro se jactaba de logros de su revolución en materia de salud, educación y bienestar.

“Sin embargo -precisa el Nuevo Herald-, los críticos de Castro insisten en que los pilares de esos logros estaban huecos desde el principio, y desmoronándose para el momento en que el comandante anunció su pase a retiro el 2008”.

Los supuestos logros sociales no lograron convencer a cientos de miles de cubanos que optaron por huir de la isla en busca de mejores oportunidades.

El Índice de Desarrollo Humano de la ONU para el 2014 -que clasifica a los países según la salud, la educación y el logro económico- ponía a Cuba en el lugar 44 entre 187 naciones. Noruega ocupaba el primer lugar y Estados Unidos el duodécimo.

“Sin embargo, otros países latinoamericanos también ocupaban puestos altos -sin haber experimentado una revolución tipo Castro, que violó sistemáticamente los derechos humanos”, reporta el diario.

En efecto, luego de la revolución, varios de los enemigos de Castro acabaron fusilados o, en el mejor de los casos, prisioneros, sin ninguna intermediación judicial.

SALUD. Asimismo, el Nuevo Herald cita un informe del 2007 elaborado por Katherine Hirschfeld, profesora de la Universidad de Oklahoma, que pasó varios años en Cuba. Dice que los isleños tienen una mala opinión de su sistema de salud, a pesar de que es gratis.

“Después de solo unos meses de investigación”, escribió Hirschfeld, “se hizo cada vez más evidente que muchos cubanos no parecen tener una visión muy positiva del sistema de salud. Varias personas se quejaron conmigo informalmente que sus médicos no les ayudaban, que las mejores clínicas y hospitales solo servían a las élites políticas y que los suministros médicos a menudo escaseaban y eran robados de los hospitales y vendidos en el mercado negro”.

Se estima que casi la mitad de los 74,000 médicos que Cuba ha producido están destacados en misiones en el extranjero, muchos de ellos en Venezuela o Bolivia, creando escasez de doctores en la isla.

EDUCACIÓN. El informe en mención reconoce que la Cuba de Castro tiene una de las tasas más altas de alfabetización de América Latina -99.8 por ciento- y sus estudiantes obtienen regularmente altas notas en comparaciones regionales y mundiales de matemáticas y ciencias. Todas las escuelas son gratuitas y la asistencia es obligatoria hasta el noveno grado.

Sin embargo, la alfabetización antes de Castro ya se situaba en un 76 por ciento, el segundo nivel más alto en América Latina después de Argentina.

“Muchos libros están prohibidos, los manuales de historia llevan solo la versión del gobierno y muchos graduados universitarios dicen que no ven futuro en Cuba y que por eso buscan escapar al extranjero”.

“Muchos jóvenes arquitectos, médicos, ingenieros, enfermeras y maestros que llegaron al sur de la Florida desde el 2000 dijeron que ganaban más en propinas como camareros que ejerciendo sus profesiones”.

HONRAS FÚNEBRES. Conforme a los deseos del líder cubano, sus restos fueron cremados ayer, sábado.

El Consejo de Estado declaró nueve días de duelo nacional a partir de ayer hasta las 12:00 horas del 4 de diciembre de 2016.

Además, una comisión organizadora del Partido Comunista de Cuba elaboró un programa de honras fúnebres.

La población de la capital podrá rendirle homenaje a su líder los días 28 y 29 de noviembre en el Memorial de La Habana.

El comunicado hace mención a un extraño compromiso que la población debe firmar. “Todos los cubanos tendremos la posibilidad de rendir homenaje y firmar el solemne juramento de cumplir el concepto de Revolución, expresado por nuestro líder histórico el primero de mayo del 2000, como expresión de la voluntad de dar continuidad a sus ideas y a nuestro socialismo”, se señala.

La ceremonia de inhumación se efectuará a las 07:00 horas del día 4 de diciembre en el cementerio de “Santa Ifigeni” de Santiago de Cuba.

SE DESPEDÍA. A Fidel Castro se le vio por última vez el pasado 15 de noviembre cuando recibió en su residencia al presidente de Vietnam, Tran Dai Quang. Estaba previsto que recibiese al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, la semana pasada, pero la cita se canceló.

El pasado 13 de agosto pasado cumplió 90 años. El 15 recibió un homenaje de la juventud comunista en el teatro Karl Marx. Apareció sentado junto a Nicolás Maduro y Raúl Castro con ropa deportiva, pero lucía frágil, encorvado y asistido permanentemente por un guardaespaldas que lo sostenía. Desde 2006 aparecía en público raras veces.

“No necesitamos que el imperio nos regale nada”, escribió en marzo de 2016 luego de la visita del presidente Barack Obama a La Habana, expresando así un escaso optimismo frente al reinicio de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos.

Luego de su muerte, el viernes, desde las primera horas de la madrugada, el exilio cubano comenzó a festejar la noticia. Lo hicieron sin remordimientos en el barrio La Pequeña Habana, en el centro de Miami (EE.UU.).

El café Versalles, en la Calle 8 de la Pequeña Habana, fue escenario de las celebraciones.

Hollande: “Castro encarnó las esperanzas y las desilusiones”

Según el presidente de Francia, Francoise Hollande, Fidel Castro fue una figura del siglo XX. “Encarnó la Revolución cubana, tanto en las esperanzas que suscitó como después en las desilusiones que provocó”. Fue un actor de la Guerra Fría, y pertenecía “a una época que terminó con el hundimiento de la Unión Soviética”.

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