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Emiliana Vegas del BID lamenta que América Latina no haya invertido más recursos y esfuerzos para tener institutos técnicos capaces de proveer de técnicos calificados y pertinentes al mercado laboral de su país, como hicieron Alemania, Suiza o Corea del Sur. Dice que la competencia por técnicos calificados ahora es global, planetaria, lo que pone en desventaja a los nacionales sin formación de vanguardia para encontrar buenos empleos. (El Comercio, “Latinoamérica le dio la espalda a la educación técnica”, el 31/03/2016).

Por otro lado, las empresas de vanguardia en países como Perú utilizan maquinarias y equipos que no están al alcance de los institutos técnicos, por lo que sus egresados están en desventaja para ser contratados, más aún cuando los cambios tecnológicos suelen ser muy radicales al cabo de pocos años de su vigencia en el mercado.

Emiliana Vargas sugiere tratar de conectar el mundo educativo con el productivo, dándole un rol protagónico el sector privado. Mi pregunta es si para ello sigue siendo válida la fórmula de los institutos técnicos del siglo XX, aún los de formación dual, condenados a estar siempre desfasados con la realidad técnica industrial y tecnológica de las empresas modernas siglo XXI, considerando que las empresas a medida que crecen van prefiriendo formar internamente a sus técnicos que usarán sus propias tecnologías.

Quizás habría que promover de modo más formal que la formación técnica y su acreditación sea asimilada a las propias empresas y/o alternativamente convertirla en una opción al interior de las carreras universitarias afines.

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