Alfredo Castro, actor chileno: “En el cine latinoamericano hay una revolución interesante”
Alfredo Castro, actor chileno: “En el cine latinoamericano hay una revolución interesante”

Alfredo Castro llegó a nuestra capital para presentar Neruda, del chileno Pablo Larraín, y Desde allá, del venezolano Lorenzo Vigas, cintas que participaron en la Competencia Oficial de Ficción del 20° Festival de Cine de Lima.

En Neruda, Castro encarna al presidente Gabriel González Videla, quien ordena al policía Oscar Peluchonneau (Gael García Bernal) capturar al Premio Nobel 1963, interpretado por Luis Gnecco.

El artista señala que el filme no es un biopic sobre el autor de 20 poemas de amor y una canción desesperada, sino una historia inspirada en el “delirio fantástico” del poeta.

Acaba de estrenarse Neruda en Chile. ¿Hubo presión sobre cómo iba a recibirla el público?

Creo que va a haber conflicto porque la gente espera que Neruda sea una biografía, como ya se ha hecho, pero ese no fue el interés de Pablo (Larraín). Quizás cause polémica porque no es Neruda o sí es Neruda. Es interesante porque Neruda era el mismo y no era el mismo; de hecho no se llamaba Pablo Neruda (sino Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto). Pablo ha captado esa mirada, el doble del personaje real, el Neruda que en esta persecución salvaje decide inventarse un rol.

¿Qué te atrajo del personaje del expresidente González Videla?

De él, nada. Lo que me atrae a mí es el cine de Pablo Larraín. Yo he actuado en todas sus películas (Fuga, Tony Manero, Post Mortem, No, El club). Empezamos juntos. Y aunque en esta película tengo una sola escena, lo disfruté increíblemente porque estar en las manos de Pablo es un regalo.

¿Cómo has construido el personaje del expresidente bastante odiado en tu país?

Sí, es bastante odiado porque llegó al poder con los comunistas y después les dio la espalda. Cuando Pablo me llamó le dije: ‘No tengo nada que ver con ese personaje, ni física ni ideológicamente’. Me explicó que la idea no era hacer una película biográfica, por lo tanto, ningún personaje tenía que ver con un físico similar, sino que me elegía por afecto. Acepté. Videla era más bajo que yo, moreno, gordito, muy vividor, de fiestas, mujeres. Pablo estaba haciendo, más que cine, una recreación biográfica, una lectura imaginaria de un mundo nerudiano, no de Neruda.

¿Cómo separó sus diferencias ideológicas sobre Videla a la hora de encarnarlo?

Tengo una sensación crítica sobre su gestión. Él instauró en Chile la Ley Mordaza, que prohibía referirse al comunismo, presecuela de la dictadura, que me parece horrorosa. Eso es lo más atractivo para mí como actor. Implica vencer todo tipo de pudores, ideologías y meterse en la piel, cuerpo e ideología de una persona ajena. Igual me pasó con No, donde tuve que hacer de un personaje adherido a Pinochet, un fascista de primera línea, y con Desde allá (de Lorenzo Vigas), en la que encarné a un pedófilo, que tal vez sea una de las filias que más me provoca ira y furor porque no lo comprendo bajo ningún punto de vista.

El cine latinoamericano se está haciendo ver y escuchar, ¿cuál cree que es su principal debilidad y fortaleza?

La gran traba es la industria, principalmente, americana. El cine latinoamericano tiene pura historia y futuro. Yo he filmado en Venezuela, Colombia (Narcos), Uruguay, voy a rodar con un director argentino y en Chile con Marcela Said (Los perros).

¿Nunca recibió una oferta de Hollywood?

No es de mi interés. Si me llegara, lo aceptaría feliz, pero mis ojos no están puestos allá, me gusta lo que pasa en nuestros países, me gusta estar en este lado de la frontera, de lo menor, donde se está produciendo la historia y un nuevo cine muy interesante. Hollywood ha sentido la necesidad de abrir los ojos y decir, ¿qué está pasando aquí? Hemos ganado en Berlín, Venecia. Aquí hay una revolución interesante.

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