El hogar de Don Lino Alberto Benites Castro guarda como un tesoro los 13 premios ganados en los festivales de canto. Concurso en el que se presentaba quedaba el sello de su voz.
Logró ser primer lugar en seis de ellos, además fue campeón de campeones, otros cuatro por haber ocupado el segundo lugar y tres de tercer puesto.
Del lado humano, su historia es un reflejo de la perseverancia y el amor a no rendirse ante la adversidad. Sentado en su silla de ruedas, en plena calle Comercio, los visitantes no saben que con casi 66 años de edad a cuesta, es un claro ejemplo de resiliencia, pasión por lo suyo y siente un gran amor por sus hijas.
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ORGULLOSO
Su carrera profesional fue exitosa. Se inició en la orquesta Armonía 10, luego hizo algunas grabaciones con la agrupación Agua Marina, “ya era titular en el grupo, pero, como no tenía familia para quedarme a dormir en Sechura, tuve que dejarlos”, nos cuenta.
Pese a su discapacidad, don Luis Alberto demostró que el talento lo llevaba en su voz que despertaba mucha admiración.
Hizo su paso por “Los gatos rojos” de Gabriel Wong, “Los Galaxy”, “Scala Latina”, “La Orquesta del Chino Montenegro”, “Los Plater´s”, “Blue Star”, “Brisa Marina”, “Estrellas Juveniles”, entre otras.
Toda una experiencia lograda en su tierra natal Catacaos, se unió a los conocidos Macovis y luego 12 largos años en la Peña Queneche, en Paita.
“Me codié con grandes artistas de la época, entre ellos Makuko Gallardo, Percy Chapoñán, Tony Rosado, Pepe Quiroga, Amparo Paico, Maby Curich, Dolly Miranda, Alex del Perú, el Cholo Jacinto Gutiérrez y muchos nombres famosos que dan fe de mi calidad interpretativa”, acota.
También recuerda que llegó a Ecuador como solista, “además de baladas de moda me pedían valses peruanos”, rememora.
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SU HISTORIA
Su lado humano la saca a flote cuando recuerda a quienes lo trajeron a este mundo, sus padres, don José Lorenzo Benites Timaná y doña Hilda Castro Vílchez, y a sus cuatro hermanos.
“De mi padre, heredé el amor a la música, pues tocaba guitarra. Junto a mi tío Raúl cantaban boleros, valses, polkas, era la mayor alegría de mi vida, lastimosamente mi padre falleció muy joven a los 38 años, pero nunca me abandonó o escondió”, señala don Lino.
De pronto su rostro se entristece para contarnos que a los tres años, la poliomielitis lo postró en la cama y su padre José Lorenzo fue su soporte. “Me cargaba en su bicicleta que la acondicionó para llevarme al colegio de primaria 204. Él me dejaba sentado en la carpeta y se iba. Luego regresaba para llevarme a casa y por la tarde, repetía lo mismo”, dice lleno de nostalgia al recordar el amor de su padre.
Más adelante enfatiza, “cuando tenía 7 años, recién caminé y, es allí cuando empecé a mostrar mi voz. Recuerdo que fue en una ceremonia por el Día de Mamá, que subí por primera vez a un escenario. Canté un vals de Los Chamas, llamado “Madre”, que agradó mucho, a partir de entonces nace la pasión por la música y me convertí en caserito de todos los festivales y concursos escolares”.
Don Lino Benites venció la adversidad con su voz y su canto
Pese a su discapacidad fue ganador de muchos festivales de canto escolar, integró las mejores orquestas de su época y lleva más de 50 años cantándole a Piura y al Perú.