En el Día del Idioma: Las mil y una formas del castellano en el Perú

En Costa, Sierra y Selva se hablan distintos dialectos.Damos un vistazo al español del Perú, y en particular a la influencia del quechua en la lengua más hablada en el país

23 de Abril del 2017 - 15:10 » Textos: Correo | Redacción

El castellano peruano se parece un poco a nuestra gastronomía. Si hablamos de cocinas regionales, también podemos decir lo propio de la lengua. No hay una manera uniforme de hablar, sino variaciones que están determinadas por factores geográficos, socioeconómicos, etarios, entre otros. En el Perú, además, las lenguas originarias son ingredientes importantes que han ayudado a “cocinar” nuevas variedades del castellano.

De la selva su lengua quechua. En el libro El español amazónico hablado en el Perú, el lingüista Luis Hernán Ramírez recoge frases como “su santo de mi abuelita” o “es de mi amigo su papá”, que evidencian el uso de formas posesivas dobles que tendrían su origen en un sustrato quechua. Manuel Conde Marcos, director de la Escuela de Lingüística de la Universidad de San Marcos, comparte esta opinión, y pone un ejemplo. Un hablante de castellano estándar probablemente diría “la casa del carnicero”. “En las zonas de contacto quechua-español, esto no sucede, y encontramos construcciones como ‘del carnicero su casa’, que si se traduce en quechua sería ‘karninsirukapa wasin’”, manifiesta. En la última frase, a ‘karninsiru’ (carnicero) se suma la partícula ‘-pa’ (marca de persona poseedora) y a ‘wasi’ (casa) se suma ‘-n’ (marca que lleva la cosa poseída y que indica cuál es la persona poseedora).

“Se puede afirmar que la redundancia de posesivo es consecuencia del contacto de las lenguas quechua y castellana. Posteriormente, ha sido incorporada como rasgo en el castellano amazónico”, asegura Conde.

Una nueva lengua. Es evidente que hay dialectos regionales de castellano en el Perú, pero el lingüista Rodolfo Cerrón-Palomino incluso va más allá. En su libro Castellano andino, sugiere que, por ejemplo, en el Valle del Mantaro se ha creado una lengua criolla; es decir, una forma mixta, donde el léxico es español, pero la estructura gramatical es quechua. El ofrece frases como “mañana a Huancayo voy ir” o “a tu chiquito oveja véndeme”, que muestran una clara construcción quechua, con el verbo al final y el adjetivo antes del sustantivo.

Discriminación lingüística. “Considerada la situación de la coexistencia de muchas lenguas y dialectos, nuestro país es multilingüe y pluridialectal. En el caso de la lengua castellana, esta no es una entidad homogénea sino más bien presenta variedades”, asegura Conde. Ante esto, sin embargo, se impone el llamado prestigio de la lengua estándar, es decir, de lo que es supuestamente correcto. Existe, en palabras de Cerrón-Palomino, “una distinción simplista entre ‘buen’ y ‘mal’ castellano”. Es necesario, afirma, “erradicar una serie de prejuicios bastante difundidos y fomentar un cambio de actitudes, sobre todo de parte de los usuarios de la variedad estándar para con las no estándar”.

Educación

El español en escuelas bilingües

Tradicionalmente, en las comunidades no hispanohablantes se ha tratado de imponer la enseñanza en castellano, lo cual es un problema. Para el lingüista Manuel Conde, “es necesario que los profesores designados para enseñar castellano como segunda lengua en comunidades donde se hablan lenguas nativas sean bilingües. En caso contrario, pondrán en práctica un proceso de castellanización y pérdida de lenguas”.

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