Tras el éxito obtenido en el Festival de Danza Nueva 2017, el actor, bailarín y director ecuatoriano Franklin Dávalos presenta hoy, mañana y el domingo en el ICPNA de Miraflores su pieza artística titulada Bárbaro, un espectáculo inspirado en el apasionado poema coreográfico La Valse (1920), de Maurice Ravel, que explota el tánatos masculino como metáfora de la capacidad creativa y destructiva del ser humano.
Dávalos, quien concibió esta exigente puesta en escena en el 2016 cuando realizaba una residencia en el Centro de Danza Canal de Madrid, participará en enero del próximo año como único representante del Perú en el renombrado Festival Internacional Santiago a Mil de Chile.
¿Cómo logras transmitir el propósito de tu espectáculo al público sin palabras?
Nosotros somos cuatro bailarines (Roly Dávila, José Luis Urteaga y Nicolás Valdés y él) y son cuatro lenguajes diferentes, cada uno tiene sus formas de moverse, no hay homogeneidad y, justamente, esa es parte de la propuesta, porque en la coreografía hay mucha información que sale a relucir en cada uno de nosotros. De hecho hay bastante abstracción. ¿Qué pasa, por ejemplo, con un abrazo? Ahí no necesitas más texto que el mismo abrazo. La pieza es básicamente una invitación a escuchar desde el cuerpo, desde las posibilidades físicas, no solo de quien está en el escenario, sino también del espectador al conectarse con eso.
¿Cuánto tiempo llevas trabajando en este arte?
Como actor, 17 años; como bailarín, un tiempo similar; pero como creador de mis piezas coreográficas llevo casi cuatro. Este (Bárbaro) es un proyecto grande y me entusiasma mucho que tenga una lejanía mayor que la de una temporada. La danza es muy difícil de vender, no tenemos tanto público. Si para el teatro independiente hay poco público, para la danza contemporánea es más complejo y no nos acercamos tanto. De ahí que nosotros apostemos por hacerlo de puro tercos, con nuestros lenguajes, con nuestras investigaciones. Buscamos acercar al público a otro tipo de sensaciones, de emociones, se sensorialidad y de percepción escénica.
Esto te alcanza para vivir...
Es muy difícil. Yo he vivido como actor muchísimos años, he enseñado mucho. Ahora mismo estoy radicado en Bogotá, estoy estudiando una maestría en teatro y artes vivas en la Universidad Nacional de Bogotá. Sí, es complejo, es difícil y es duro, y hay que viajar mucho. Ahora estoy abocado a desarrollar mis proyectos en Lima y generar todo el trabajo que pueda en Bogotá. Es difícil. Hay que enseñar, hay que buscar todas las formas para capitalizar, pero creo que tratando de ser bastante coherente con lo que estamos haciendo.
¿Qué te impulsa seguir esta carrera?
No lo sé. Creo que esto es una necesidad. Puede empezar por una curiosidad, pero entras al teatro y empiezan a moverse fibras muy internas, muy personales, y ya no hay vuelta atrás. Se vuelve una necesidad vital, no entiendo otra forma de verlo. El decantarme por la danza contemporánea no creo que sea al último puerto. Siempre tengo el cuerpo en una constante investigación desde que empecé a hacer teatro.
DATO
Franklin Dávalos. Artista. Bachiller en danza por la PUCP. Ha trabajado para Rogelio López, Mirella Carbone, Pachi Valle Riestra, entre otros. En el 2015 obtuvo un premio del Festival Andanzas y en el 2016 estrenó su unipersonal La Escondida en el MALI.

:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/LEFHF52BCBDT7MIRHIF4NK6E5A.jpg)
